Cuba hoy: La carne de René

Los contextos de represión y asedio en América Latina han reconfigurado la manera en que los sujetos se relacionan con su entorno inmediato y consigo mismos. 

Esta curaduría reúne 10 artistas cubanos que articulan la asimilación de la violencia sistemática, material y simbólica a partir de la creación de un cuerpo y prácticas desterritorializadas —en términos de Deleuze y Guattari— (a)orgánicas, (a)significantes y (a)subjetivas como medio para postular reterritorializaciones otras dentro de una lógica de resistencia ética, poética, política y estética.

Las obras de los artistas, y los artistas mismos, pasan a figurar un cuerpo líquido que posee las mismas características de los fluidos, según Bauman: “[…] se desplazan con facilidad. ‘Fluyen’, ‘se derraman’, ‘se desbordan’, ‘salpican’, ‘se vierten’, ‘se filtran’, ‘gotean’, ‘inundan’, ‘rocían’, ‘chorrean’, ‘manan’, ‘exudan’; a diferencia de los sólidos, no es posible detenerlos fácilmente –sortean algunos obstáculos, disuelven otros o se filtran a través de ellos, empapándolos” , dejan su humedad y su huella oponiéndose a la petrificación ideológica. 

Curaduría por Cecilia Álvarez Tabio

Módulo 1: Prácticas disidentes

Prácticas disidentes reúne tres artistas del performance que han experimentado en carne propia las dinámicas represivas del estado cubano, desde la prohibición de regresar a la isla hasta arrestos arbitrarios y censura.

Maldito Menéndez, La Guayatola, 2015.

Luego de que le prohibieran la entrada a Cuba en 2015, con motivo de su participación en la Bienal de La Habana, Maldito Menéndez confeccionó una prenda de vestir entre guayabera y túnica tradicional musulmana (jubbah, handura, jalabiya, thawb, etc.) como forma de burla-protesta hacia el Estado cubano. 

Fidel Castro, que siempre había aparecido públicamente con el uniforme verde olivo, en 1994 decidió portar esta prenda en la cumbre de naciones suramericanas celebrada en Colombia. Desde ese momento, la guayabera se convirtió en la prenda oficial en las ceremonias políticas cubanas hasta el punto en que el canciller Bruno Rodríguez llegó a firmar un decreto donde se exigía la “paternidad” de la guayabera como “prenda oficial” del cuerpo diplomático cubano ya que esta constituye “una de las más auténticas y legítimas expresiones de cubanía” (véase imágenes de Fidel Castro, los reyes de España, Barack Obama, Hugo Chávez, Nicólas Maduro y otros en visitas diplomáticas a Cuba).

Luis Manuel Otero, del performance Welcome to Yumas, 2015

Welcome to Yumas se presentó en el marco del programa no oficial de la Bienal de La Habana Hors-Pistes: La Primavera del Amor curado por Caherine Sicot (Elegoa Cultural Productions) y Geraldine Gómez (Centre Pompidou, Programme Hors-Pistes). Cabe la pena señalar que, Luis Manuel Otero Alcántara ha llevado a cabo otras acciones artísticas más recientes donde su cuerpo, obligado a experimentar de forma permanente el estado de represión, apropia la violencia de su cotidianidad y transforma su carne en arma de combate subjetiva. *Yumas es el calificativo que se utiliza para denominar a los extranjeros en Cuba, especialmente a los estadounidenses, como “gringo” en México. 

Las prohibiciones del estado contra las posibilidades del cuerpo, producen que el artista materialice ficcionalmente un sujeto al margen de lo que está y no está permitido. El cuerpo del sujeto se convierte así en el enemigo, un cuerpo que debe ser destruido porque representa una amenaza para las lógicas necropolíticas del Estado ya que asume y resignifica esas mismas lógicas como método de resistencia. 

PORNO PARA RICARDO (PPR) y Gorki Luis Águila Carrasco (cantante de la agrupación)

Porno para Ricardo es un grupo de punk rock disidente (así lo han querido catalogar), fundado en 1998 en Cuba por Gorki, Ciro, Hebert, Renay y Lia Villares. Desde sus comienzos manejaron un estilo transgresor típico del género musical rock and roll –considerado la música del “enemigo”– lo que les costó varios actos de censura, persecución y arrestos arbitrarios que poco a poco fueron determinando los temas y la postura política del grupo.

En conjunto con su producción musical (audiovisual), la agrupación como proyecto artístico maneja un lenguaje visual que les permite apropiarse de los principales símbolos políticos y resignificarlos en un intento de denuncia-burla convirtiéndolos en uno de los mayores exponentes de la inconformidad social hacia el estado cubano. Aquí puedes escuchar algunos de sus temas más destacados.

Módulo 2: Des y re-terriorialización de los cuerpos

Este módulo expone cuatro artistas que describen, escriben y hacen visible la violencia simbólica desde la ficción, entendiendo el cuerpo como una suerte de metáfora material donde se encarnan las sociedades que lo enmarcan.

Reynier Leyva Novo, Cartografía de la libertad, 2021. Tatuajes sobre pieles de cerdo posteriormente disecadas.

Esta pieza es producto del recuerdo de diferentes prisiones, dibujadas por presos de conciencia cubanos sobre pieles de cerdos. Cada una de las pieles lleva tatuados planos de las cárceles, ya sea de una celda o plano general de los patios y espacios de desplazamiento. Los ex-reclusos anotaron información adicional sobre el tiempo de reclusión, el nombre de la cárcel, el nombre del instructor o algunos guardias y el camino que recorrían hasta la puerta de salida.

Reynier Leyva Novo, Cartografía de la libertad, 2021. Tatuajes sobre pieles de cerdo posteriormente disecadas.

La piel de estos sujetos, que ya no siente, ya no comunica, se vuelve un órgano despojado de funcionalidades sensibles que solo capta y refleja estímulos externos. Es decir, una piel desterritorializada gracias a la aprehensión de la violencia simbólica que se ejerce sobre ellos. Esta pieza se encuentra actualmente expuesta en El Apartamento.

Diana Fonseca, Pasatiempo, 2006. Video.

Este audiovisual juega desde estructuras sintácticas con los anhelos colectivos de una buena porción social. Empleando el recurso de un juego infantil, el hecho de coserse la mano con puntadas superficiales, la artista se apropia del procedimiento para metaforizar esos anhelos. (…) Una mirada superficial a “Pasatiempo” podría, aparentemente, quedarse en el puro gesto lúdico, más un espectador avezado percibirá en sus detalles esas ilusiones generacionales. Cada puntada en la palma de su mano es la imagen de la angustia que yace en la esperanza. La ligereza del título: “Pasatiempo”, se deshace ante los imperativos de la existencia. 

Cirenaica Moreira, La Libertad es una Palabra Enorme, 1999
Marta María Pérez Bravo, Las estrellas son las joyas de su manto, 1996

En estas últimas tres artistas (Fonseca, Moreira y Pérez Bravo), la apertura subjetiva de la carne rompe con la totalidad del cuerpo previamente definido. Un cuerpo que busca ser dañado o resignificado como territorio de discursos propios, contenido y continente, niega al mismo cuerpo como unidad cerrada y desorganiza sus funciones territorializadas. Con estas obras las artistas exploran temas tales como sus espacios de cotidianidad, sus propios anhelos, explorando así las posibilidades discursivas de sus propios cuerpos.

Módulo 3: Poéticas de la resistencia

Este módulo evidencia los procesos politizados de disputa generacional que cuestionan las bases de la configuración ideológica cubana. 

En la serie de fotografías “Re-evaluación” (2019), Aneli Pupo reflexiona sobre la función de los medios de comunicación, específicamente la prensa en Cuba y el periódico Granma –órgano oficial del Partido Comunista Cubano (PCC). “En Re-evaluación se encuentran volcadas mis inquietudes como ciudadana respecto a los usos y desusos que tiene la prensa plana en Cuba”, comentó la artista a Rialta.

Desde el aparente absurdo, Saavedra investiga el componente creativo dentro de lo político. “Problemático”, “contrarrevolucionario”, “subversivo” o “diversionismo ideológico” han sido algunos de los adjetivos que han empleado los órganos del gobierno para descalificar o prohibir presentaciones de exposiciones de arte completas. Saavedra, desde una postura cínica que atenta contra lo hegemónico, le ofrece a sus mismos represores un mecanismo, una máquina para facilitarles el trabajo de censura. 

Esta obra documenta la colección de armas y accesorios militares de un individuo y su relación con ellas. “Esto responde a la fuerte tradición de preparación para la defensa del pueblo cubano, originada durante la Guerra Fría en la que Cuba jugó un papel protagónico. Me interesa la idea de cómo este individuo –perteneciente a la nueva clase alta que creció en La Habana tras el derrumbe del campo socialista– disfruta su colección y transforma en una trinchera su lujosa casa”.