Cosas que hacemos cuando no queremos llorar

Reseña crítica, Trámite Tomo 05

Por Juanki Buenrostro

“ewe, eztas bien????”, escushe de Roberto, el guero ke le mama jugar al futbol. Escuche que Luis y Kevin se reían. A mi nunca me a gustado jugar eso porke no soi bueno, no me juntan. Me dolió un chingo el valonaso. Yo ciento que lo hacen a propósito, mi mamá dize ke ke necesidad tengo de llegar a la casa siempre con el uniforme roto y todo moretoneado. No kiero llorar, no kiero llorar, no qiero llorar. Si nomas no me dejan en pas, cuando me vean azi jamaz me ban a dejar nunca. Agarraron el balon, me kede en un lado del patio, nomas en el cuadrito que nos daban chanza a las niña y a los niños que no le zabian a esa madre.

Cuando llegué, sentí caos. Ocurrían tantas cosas al mismo tiempo. Había alienígenas, autos recién chocados, redes rojas, pantallas, rótulos, pinturas, lodo y arcilla. Se tejían conversaciones y se tramaban planes. Puedo explicarme la proveniencia de mis emociones: estar expuesto a eso que llamamos arte contemporáneo. Me veo incapaz de concretar el rumbo que tomaron las mismas, eso sólo son actos de gente de ciencias y predicciones exactas. Lo siguiente parte de líos y vorágines con la intención de, no solucionarlos, sino de compartirlos.

Primero, había un vestíbulo pintado en rojo con algunas piezas; después, una cocina bastante amplia, con la capacidad de albergar dos instalaciones y un conjunto de piezas de papel en la pared; finalmente, estaba un enorme patio con obras dispersas y acomodadas por el largo del espacio. A pesar de no entender en un inicio qué estaba sucediendo, algo de mi curiosidad se despertó. ¿Por qué estas formas de exhibición y acomodo y no otras? ¿Bajo qué directrices fueron integradas las más de 100 piezas en esta exposición?

Había algo que me seguía haciendo cuestionarme sobre Trámite. Este proyecto realizado en diversas locaciones del Bajío, en esta ocasión le correspondió a Querétaro durante los días 19 al 21 de noviembre, consiste en una serie de curadurías cruzadas. Varias veces me han regañado “no somos como tal una feria de arte contemporáneo somos curadurías cruzadas, aquí más bien queremos que los curadores y artistas se exploren mutuamente”, me dijo Miguel Loyola, gestor del evento desde hace ya un tiempo.

En este proyecto se invita a través de convocatorias, se sugiere a curadorxs que
generen una selección que tenga relación con el tema del tomo. En este caso, la temática fue RECREO. A diferencia del año pasado, donde exploraron conceptualmente Refugios, en esta edición de la feria ̶s̶í̶,̶ ̶s̶í̶,̶ ̶v̶u̶é̶l̶v̶a̶n̶m̶e̶ ̶a̶ ̶r̶e̶g̶a̶ñ̶a̶r̶,̶ ̶t̶o̶d̶x̶s̶ ̶l̶e̶ ̶d̶e̶c̶i̶m̶o̶s̶ ̶a̶s̶í̶ se decidió ir al dado opuesto. Me comenta Bianca Peregrina, también gestora del evento, que en contraposición de la edición anterior, Recreo implicaba una buena excusa para poder reencontrar (nos) y divertir (nos). ¿Será que los recreos siempre fueron así de chidos para todxs? ¿Qué implica pensar artísticamente explorar esta propuesta?

Casi por inmediatez, noté que hubo una conexión directa entre el concepto recreo con momentos de la infancia. Lo pude ver en algunas piezas, las cuales hablaré de ellas más adelante, e incluso en sus soluciones publicitarias, por ejemplo, las fotos mostradas de lxs artistas son instantáneas de su niñez o adolescencia. Especialmente sobre las obras, noté tres casos principales: hubo aquellas que poco reflexionaban sobre dicho tópico; otras, fueron creadas específicamente pensando en el asunto; y hubo ejemplos en los cuales dadas las elecciones del o la o le curadorx, la obra accedía discursivamente a algo distinto.

Del golpaso, me quedé sin mi lunche. Mi jefesita me avia hecho una torta en la mañana. Chequé de un lado, shequé del otro y nada. Ora si me zenti maz triste. Pero no keria llorar. Cerkitas estaba Mariana y Paty a ellas se rien de mi por todo lo ke ago. Ellas dicen que soy gei y ke estoy gordo y ke por eso nadie me kerer. Ya no tenia nada ke comer y me dolia un chingo la caveza. Quise ir con miss elena pero estaba en la tiendita gritandole a laceñora de los molletes. “ahora no, carlitos mas al rato platikamos, no, no no, no te duele tanto, me dijo. Total que me sente en la changuera a esperar que nomas tocaran la campanada para que nos metiéramos.

Antulio Arroyo, Lugares de Vapor, 2021.
Óleo sobre loneta cruda, 90×50 cm

Por ejemplo, Antulio Arroyo, artista hidrocálido de 25 años, el cual expuso la pieza
llamada Lugares de Vapor1, la cual consiste en una loneta cruda pintada con suaves tonos de azul con una leyenda que dice “no se que quiero” mientras un hombre pasa frente a los famosos baños de vapor de Aguascalientes llamados Los Américas. Esta obra narra sobre las exploraciones del artista en torno a su sexualidad. “Fíjate que yo siento que nada tiene que ver directamente con la infancia, Juan Ki, pero sí creo que tiene que ver con los lugares de recrearse. Esa obra la hice pensando en los lugares de encuentro 1 . Por ejemplo, los vapores se presumen como espacios para estar protegido, pero son también sitios para agresiones, especialmente para aquellos cuerpos que no son hegemónicos. Me pasó que los demás ahí asumían a lo que yo iba. Pero fíjate que hasta la fecha no sé qué quiero”.

Daniela de la Torre, artista queretana de 24 años, ella me narró que tampoco creó nada directamente sobre la temática y que el discurso curatorial en el cual ella se veía inmersa poco tenía que ver con la propuesta de Trámite. No obstante, vi algo valioso en sus fieltros bordados en espuma y tela pegada con silicón. Creo que es un arte que nos habla de ciertas correspondencias en distintas producciones del arte contemporáneo en el Bajío. Noté que tiene una estética similar a la de Antulio y a Frida Rentería, otra artista que participó en el evento. De la Torre me sugirió que se sentía acompañada por ésta última. No obstante, sobre específicamente la producción de Daniela, ella se roba frases de conversaciones y de tweets y las coloca en materiales perecederos. Por ejemplo, la obra llamada ¿QUIÉN? posee la pregunta: “¿Quién tiene tiempo para hablar de sus problemas?”.

Daniela de la Torre, Quién,
Fieltro sobre funda de tela y espuma

Sobre ésta, ella me cuenta:“Mira, yo creo que hago manualidades. Una forma artística muy relegada. Es más, ni siquiera tiene tradición en el arte, porque no se le considera artesanía ni alcanza a ser otras cosas. Sin embargo, a mí me permite explorar de forma barata- ¿quién va tener tanto dinero para hacer un vaciado en bronce a mi edad? – ciertas discusiones relacionadas a la esfera pública y a la esfera privada. Por ejemplo, todo mundo publica un chorro de tonterías en Twitter, pero también poca gente accede a ellos, a poca gente le importa- El algoritmo coopta nuestros pensamientos-. Sabes que tienes algo muy íntimo y valioso cuando tienes tiempo de contarle a alguien tus problemas y esa persona te escucha”. Me decía mientras se lonchaba una tostada de aguacate. Su semblante era jovial, sentía una actitud muy desenfadada en la manera en la cual se narraba. “Te digo, yo no creo que mi obra tuviera mucho que ver directamente con Recreo, pero sentí que era una buena excusa. El arte se pone muy serio. En mi caso, quiero reírme, quiero hacer amigos. No sé, siento que los fieltros son una buena manera de iniciar una conversación”.

El sonido de ella masticando me hizo imaginar que podría ser un buen ejercicio intentarlo. “Sí, sí, señora, póngame dos platos de arroz, uno de pollo, y dos tostadas, écheles aguacate. No importa, traigo varo. Oiga, ¿le he platicado sobre la obra de esta chica de Querétaro? Está bien chingona. Sí, sí, el agua de horchata”, me imaginaba que le decía a la doñita del mercado mientras me contaba sobre ¿QUIÉN?

Lorenzo Lugo
McKelvain, Milagritos a mis deidades, 2021, cerámica en caja de cristal.

Por otro lado, sobre obras que habían sido realizadas de manera ex profeso. Una pieza que le tengo mucho cariño, por las imágenes que me hace recordar, por las sensaciones de fragilidad que puedo acceder a través de ésta, es la cerámica de Lorenzo Lugo McKelvain llamada Milagritos a mis deidades. Ésta es una pequeña imitación de una hoja de papel hecha con arcilla intervenida con carbónica y prismacolor guardada en una pequeña caja de cristal. Lugo me dice: “Quería hablar sobre la fragilidad. En mi caso que trabajo con cerámica eso no se permite mucho. Así que quería burlarme desde la materialidad. Ser sarcástico y quitarle el mame al arte.”

La pieza es una carta al niño dios (el artista me aclaró su formación en escuelas religiosas) en donde se encuentran algunas peticiones: “Querido niño dios, te pido
que se vaya esta pesadilla del covid, se vacunen, que no existan más hippies come flores, ni chamanes de la cultura, ni nada de eso, solo mariguanos normales sin tanto mame” o “Querido niño dios, porfis no me quites lo joto”. Me explicó que fue una manera de recurrir a ciertos instantes de su infancia con ánimos de envalentarse. “Tenía mucho miedo que me criticaran en esta feria ̶ ̶v̶u̶e̶l̶v̶a̶n̶s̶e̶ ̶a̶ ̶e̶n̶o̶j̶a̶r̶,̶ ̶¿̶v̶e̶n̶ ̶q̶u̶e̶ ̶t̶o̶d̶x̶s̶ ̶l̶e̶ ̶d̶e̶c̶i̶m̶o̶s̶ ̶f̶e̶r̶i̶a̶?̶ Has de cuenta que cuando era morrillo y me molestaban en la secundaria. Al final todo salió bien y a la gente le gustó”.

Ia le dije a miss elena ke me dolia la kabesa y sigo teniendo anvre. Ia me kiero ir a mi casa no me kiero kedar a deportes no me gusta jugar a eso porke me caigo y se rien de mi luego el profe nomas saca un valon y nos deja ahí en el patio zolos asi ke chiste ia me duelen mis pompis de nomas estar centaso en la chanjera y no se ke aser,,, OI NO bino Yesi ella es mi mejor amiga a veces su jefesita me manda de que sanwiches y platicamos
que nos cae bien mal miss ortega y el director que parece barquillo porke tiene las piernas flacas y la pansa bien ancha. Ia me canse de estar aki nomas entre ke me kiero poner a llorar, en lo que se cierran las niñas esas caras de pez aplstawo y ke tengo anvre. Voi al otro patio a los columpios aber si aljien me allA.

Colectivo Cardinal, Vaivén, 2021. Madera, cadena, pintura y plástico de emplaye.

Como he podido dar cuenta hasta ahora, las obras antes citadas son piezas cuyas presentaciones visuales parece que delatan algo infantil, rótulos, manualidades, dibujitos con prismacolor. No obstante, creería que cuentan de severos problemas “adultos” que van desde cuestiones identitarias, miedos, ansias de agruparse, críticas a los circuitos del arte, entre otras muchas interpretaciones que se pueden hilvanar. Quisiera concluir con una pieza, también ex profeso, la cual narra sobre la inaccesibilidad al disfrute; también, a través de una imaginería que aparenta ser pueril. La pieza se llama Vaivén, del colectivo Cardinal proveniente de San Luis Potosí, compuesto por Elisa Urías, Rodrigo Meneses, José Tercero Mora y Antonio Tercero Mora.

En medio del patio, de entre de los múltiples grupitos de obras, había una que reclamó mi atención casi de inmediato. Ésta consiste en una instalación la cual está compuesta por unos columpios elevados de manera notoria. Ni siquiera la persona con la altura más extraordinaria podría hacer uso de los mismos. Están cubiertos por un plástico y bajo sí están dibujados unos círculos con los tonos del semáforo. El columpio más cercano al piso corresponde al verde; el de en medio, al amarillo; y el más alto, al rojo. Rodrigo Meneses me contó: “Esta pieza nace de una lluvia de ideas de entre nosotros. Quisimos abordar la experiencia de la pandemia, sus etapas. Especialmente, sobre las restricciones visuales que se han implementado. Así como la inutilidad de muchas cosas en la cual nos hemos visto inmersos. […] Por ejemplo, los espectaculares se quedaron vacíos, los juegos en los patios ya no tienen niños. Hubo una dependencia para hacer cosas sujeta al vaivén del semáforo”.

Esta obra me parece que vincula la temática del año pasado junto a la más reciente. Así como me hace poder explicarme el caos que sentí en un inicio. En los recreos no deambulamos nunca bajo una ordenación clara y perpetua, hay gente que juega al futbol, otras que se roba las tortas de los más pequeños, habemos quienes perdemos nuestras tortas, existen algunxs que se sientan a platicar, a jugar a las canicas, a ver qué se inventan en la media hora que tienen para ser libres. Es decir, hay un vaivén de cosas pasando todo el tiempo.

Aunque, también, me parece que la metáfora de la pieza puede crecer a otros sitios. Ke paazaria si el plastic0 ke No permyte la entrrada ahun lugar placentero no zolo fuese elmovimyento del cemaforo, sino las Gestyones de Byolencia que existen en los Lwjar3s para etsplorar el deseo, la falta de ezcuha activa ke hemos desarrolladddo en la vorágine de tuitz perdidos, Las educaciones rYGydaz sobre la Zetsualidad, los maryhuanos del arte, el mame de los chamanes de la kwltura, lAz fobias que tenemos por cer kriticadXS. Las MIsses ke nos nos hacen cazo, lAs amyztades ke keremos ber pero no están, las ancias por rejuntarn0s, kuando los columpios N0 estam abiert0z, por comernos el lunche, los burrytos, las tostadas de ahuacate. Kiza ceria una buena ydea hacer una lista de laz kosas ke hacemos cuando no keremos iorar y zolo keremos pasarla bien. Pero es que ya no puedo más, perdón.

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