El mundo del arte genera mucha frustración: por las jerarquías, las expectativas, la precariedad, el estar constantemente aplicando a cosas en las que no te seleccionan. ¿A dónde se va toda esa frustración?
Algunos posibles lugares a donde se va la frustración en el arte:
Se transforma en migración laboral: gente que se va a otras disciplinas, donde “por lo menos pagan”.
Se acumula en el silencio, porque nombrarla abiertamente sería “poco profesional”.
Se va a las cuentas de denuncias anónimas que no necesitan ninguna prueba para defenestrar gente (aquí la frustración muchas veces se disfraza de lucha social, triste porque es necesaria)
Se transforma en desilusión callada, en dejar de postular, dejar de crear, dejar de asistir.
Se transforma en desprecio por el trabajo de lxs demás, especialmente si tienen visibilidad o éxito.
Se capitaliza como discurso radical en espacios que hacen crítica pero no cambian nada.
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