Diario de otra semana del arte: día 1

Diario de otra semana del arte: día 1

GAMA Week arrancó oficialmente hoy, aunque yo empecé a ver sus exposiciones desde el lunes, sin querer.

Fui a Proyectos Monclova a atender otros asuntos y cuando entré vi todo montado. Mi primer pensamiento fue: “No ma, ¿todavía no quitan la expo?” Pero no. Al contrario. Ya habían montado la nueva. Apenas era lunes. Abrían el jueves.

Después platiqué con Teo, su fundador, y entendí por qué: le gusta tener todo terminado con tiempo para fotografiar bien las piezas y enviar los PDFs antes de la apertura. Ahí dices: ah, por eso son Proyectos Monclova.


Esculturas de Manuel Felguérez en Proyectos Monclova

Una de las cosas que más disfruto de trabajar en arte es poder preguntarle cosas a gente que lleva años haciendo esto. A mí déjenme veinte minutos con alguien que sabe algo y voy a intentar sacarle un diplomado.

En general me interesa muchísimo preguntar sobre el lado de los negocios. En el arte ves proyectos enormes, galerías aparentemente consolidadísimas, ferias, exposiciones carísimas, y al mismo tiempo tienes la impresión de que todo está agarrado con alfileres y todo mundo está a dos malos meses de quebrar. Yo también tengo un negocio en este campo, así que obviamente quiero saber cómo le hacen las demás. Cuando tengo enfrente a alguien que lleva años haciendo que uno funcione, pregunto. 

El martes llegaron unos PDFs que le había pedido a Teo. Me había contado que los hace él mismo y cuando los abrí entendí por qué me lo había dicho. Se sentía su mano ahí. Me pareció extrañamente artesanal para tratarse de un archivo enviado por WhatsApp. Además, hay algo muy bello en imaginar al director de una galería de ese tamaño haciendo personalmente una tarea que perfectamente podría delegar. ¡Ni yo hago mis PDFs!

Un PDF artesanal. What a concept. A mí hasta en un PDF me parece posible encontrar cariño.  Soy una romántica, una maldita máquina de amar.

Abrirlo tuvo algo de desenvolver un regalo. Hay PDFs de arte que circulan de teléfono en teléfono hasta que ya no sabes ni quién te los mandó, pero hay otros que no. Hay galerías que primero quieren saber quién eres, qué coleccionas, qué estás buscando.

Es uno de los pequeños trucos psicológicos del mundo del arte: empiezas queriendo comprar y terminas con la sensación de haber sido elegida para hacerlo.
Pienso en la importancia que cargan estos humildes archivos. Puedes tener artistas internacionales, exposiciones impecables y obras carísimas, pero tarde o temprano alguien pregunta por una pieza y todo termina en un PDF.

El miércoles fui al MUAC a escuchar a Han Nefkens. Una cosa es leer sobre un coleccionista y otra tenerlo en vivo. Contó cosas muy personales, entre ellas vivir con VIH y cómo eso terminó marcando su manera de coleccionar. Hay cosas que puedes conocer como dato y que cambian completamente cuando escuchas a alguien contarlas en primera persona.


Conferencia de Han Nefkens en el MUAC

Yo fui con un amigo coleccionista que se identificó mucho con Nefkens. Al salir me dijo algo que me pareció muy bonito: “Necesitamos más personas como él.”

En general sentí que había pocas coleccionistas. Creo que había más galeristas, aunque esta clasificación empieza a fallar rápido porque varias galeristas también son coleccionistas.

De ahí nos regresamos a Proyectos Monclova, esta vez a un cóctel de AXA Seguros. Sé que “cóctel de una compañía de seguros” no suena como el plan más arrebatador de una Semana del Arte, pero a mí estas cosas sí me interesan. Si vas a dedicar buena parte de tu vida a objetos importantes que además se rompen, en algún momento vas a tener que interesarte por los seguros.


Cóctel de AXA Seguros
La segunda razón es que me  importa entender toda la infraestructura que sostiene el mundo del arte. Quiero saber qué hace una compañía como AXA aquí, por qué le interesa estar cerca del arte, qué obtiene de esa relación y qué hace posible a cambio.
Creo que una de las pequeñas desgracias del mundo del arte es la cantidad de gente que ha decidido que no necesita saber algo porque “eso no es lo suyo”.

La artista siente que no necesita entender de ventas —o prácticamente de nada más allá de su propia obra—, la curadora cree que no necesita entender de públicos, la crítica piensa que no necesita entender de negocios –que es diferente de entender El Capitalismo–, la galerista supone que no necesita entender de redes sociales.

Así acabamos todas sabiendo una cantidad impresionante sobre solo doce centímetros cuadrados del mundo.

Ahora sí, llegamos al jueves. El día donde oficialmente empieza todo.


Daniel Buren en Casa Gilardi

GAMA Week puso a la ciudad en estado de Semana del Arte: esa alteración temporal en la que todo mundo está afuera y “¿ahora a dónde vas?” sustituye temporalmente al “¿cómo estás?”.

Mi día empezó tarde. Nos citaron a las diez en Casa Gilardi y llegué once y media. Últimamente he descubierto las bondades de llegar tarde a las citas donde no me esperan únicamente a mí: si pueden empezar sin mí, no llegué tarde. No había reservado ni m*dres, pero llegué con la absoluta confianza de que me iban a dejar pasar. La vida a veces recompensa a las irresponsables. Efectivamente: ahí estaba Manuel, excelente elemento de la galería Saenger, me reconoció y pasé.


Alguien haciendo yoga en Casa Gilardi

La verdad, qué bueno que fui. Yo había considerado seriamente en lugar de esto, ir al gimnasio porque alterar mi rutina me parece sacrilegio. Imagínate haber elegido una caminadora en lugar de esto. Me encontré amigas, saludé galeristas, conocí gente nueva y pude platicar un poco más con personas a las que normalmente sólo veo de evento en evento. Por ejemplo, hasta hoy me enteré de que Eduardo es de Guasave, Sinaloa. A mí díganme Sinaloa y ya tenemos conversación. Me parece uno de los estados más bellos del país aunque solamente conozco Culiacán; con eso tengo y me basta. La gente es amable y la comida es la mejor del país. So sorry, Oaxaca.

Ahora sí, el arte. Daniel Buren parece haber nacido para ser exhibido en Casa Gilardi: sus colores, espejos y líneas geométricas se llevan demasiado bien con Barragán.

Al lado está Mitote, donde mi amiga Alejandra tenía un evento de Marchante. Ella y Adri salen en esta foto. El espacio era verde y amarillo fosforescente, de esos colores que pertenecen a la familia CHÍNG*ME LA VISTA, con obras de formatos muy pequeños. Presentó lo nuevo de Jorge Rosano Gamboa y Gibrán Turón. Lo de Jorge ya lo había visto. ¿Dónde más? En un PDF. Pero imagínate que tu amiga está feliz enseñándote lo que trajo y tú le contestas: “Ay, sí, ya lo había visto”. Qué horror. Hay información que una sencillamente no necesita aportar a una conversación. Así que admiré las obras como Dios manda. También los zapatos de Ale, eran unos tacones muy bonitos. Años de observación de campo me permiten afirmar que las chicas del arte contemporáneo somos muy bonitas. Nos arreglamos bien y olemos deli. Ale, por lo que pude distinguir, traía Santal 33.


Jorge Rosano Gamboa y Gibrán Turón en Mitote

Yo ahorita uso Devotion de Dolce & Gabbana y cuando alguien me dice que huelo rico siento que me ha hecho uno de los mayores cumplidos disponibles para un ser humano.

¿Mis textos qué? A mí dime que te gusta mi perfume. No hay un solo gramo de ironía en esto.

Supongo que a estas alturas ya quedó claro que, además de una maldita máquina de amar, soy una sensualista sin remedio. Quizá por eso no creo demasiado en esa fantasía de la crítica perfectamente objetiva. Una va a ver arte y ahí están también sus amigas, la gente que conoce, la gente que le cae mal, la que le ha tendido la mano, la que le ha torcido la jeta, las conversaciones que tuvo hace cinco minutos y las de hace diez años. Ni modo que tengas una historia con una persona y en cuanto abres Word todo eso desaparezca: ahora es “una agente del capital”. JAJAJA. Sigue siendo ella, puñetas.

Volviendo a lo nuestro: Me gustó tanto la expo que inmediatamente empecé a imaginar qué exposición curaría yo ahí. Me pasa siempre: cuando un espacio me gusta mucho, empiezo a imaginar qué haría yo ahí.

Después fui a LagoAlgo. Mi visita era mañana, pero mañana a las once también hay otro recorrido al que quiero ir. Una de las grandes tradiciones del mundo del arte es programar exactamente el mismo día y a la misma hora todas las cosas a las que quieres ir.

El FOMO es uno de los pilares de arte, dice la mejor obra de arte jamás comprada. 

El FOMO es uno de los pilares del mundo del arte, 2022. So Cabrera.

Afortunadamente, pudimos adelantar la visita y tuve el privilegio de que su curadora, Anaïs Lepage, me diera el recorrido.  Ver “Una obsesión por las flores” no hubiera sido lo mismo sin ella. Nunca hubiera sabido que las cortinas rosa vintage eran porque ese tono era el favorito de Proust. Los genios tenemos tanto en común. Marcel Proust, Kanye West y, abajito, yo.

Había escuchado “una exposición de flores” y pensé: Florals? For spring? Groundbreaking. Pues cállate el hocico porque estaba buenísima. Mario Bellatin conviviendo con Marcel Proust: debe ser maravilloso estar vivo y que te pongan junto a Proust. Yo después de eso no volvería a ser humilde. Eso pensaría si alguna vez hubiera sido humilde, claro. Me encantó también una pieza de Bianca Bondi cuyas flores pensé que eran naturales. Eran artificiales. Entiendo la decisión, pero las quería vivas. Déjenme tener deseos incorrectos frente al arte.


Bianca Bondi en LagoAlgo

También había unos arreglos de flores vivas de Kapwani Kiwanga que me gustaron muchísimo y piezas prestadas por un amigo. Esto último siempre me emociona: cuando alguien que conozco presta una obra para una exposición, quiero ir a verla instalada. Es como encontrarte a alguien conocido fuera de contexto: tu doctora jugando tenis, tu maestra en el súper. A ver qué anda haciendo aquí. 


Kapwani Kiwanga en LagoAlgo

Studio Lenca también estaba en LagoAlgo: espectacular, lúdico, ocupando con sus trazos y personajes a sala completa, hasta el baño.

Ahí andaba José Lenca, pero lo estaban entrevistando y grabando videos y me parece un despropósito interrumpir a un artista mientras está trabajando.


Studio Lenca en LagoAlgo

Aunque técnicamente yo soy prensa y podría perfectamente haber ido a interrumpirlo, muchas veces prefiero no hacerlo. Incluso cuando hay espacio para preguntas, me gusta más escuchar las de las demás que hacer las mías. Genuinamente me interesa saber qué se le ocurre preguntar a otra persona, qué dudas hay en otras cabezas.

Después fuimos a Nordenhake, donde exponía Lagartijas Tiradas al Sol. Justo el fin de semana anterior había visto una obra de teatro suya y sentí ese placer pequeñísimo y maravilloso de llegar a un lugar y pensar: ah, yo sé quiénes son. Siempre fui buena estudiante. 

La entrada decía DESCONÓCETE A TI MISMO y me encantó. El templo de Apolo en Delfos dice “conócete a ti mismo”.


Lagartijas tiradas al Sol en Nordenhake

Agradecí que en este caso no dijera "desconócete a ti mismx". Hubiera interrumpido visualmente la frase y orientado otra lectura.

Aunque yo utilizo la X en posteos, la verdad prefiero escribir en femenino, pero luego la gente se confunde y cree que estoy hablando exclusivamente de mujeres. Así que tengo que usar la X.

Saliendo me tomé un latte a la española, o sea con leche normal y leche condensada. Disfruté cada sorbo y le di gracias a Dios por la leche entera y el azúcar.


Aldo Chaparro en CAM Galería

Luego fui a CAM y ahí estaban Daniela y Diego. Amo cuando frecuentas tanto una galería que empiezas a sentirte de casa. Ahí me reencontré con mi hermoso Becerro de Oro de Aldo Chaparro, que continúa sin pertenecerme por dificultades administrativas relacionadas con el dinero. Vi también varias pinturas de Aldo que decían YOU, FAKE GODS, DESOBEDIENCIA. Tengo una debilidad por las obras con texto. Qué te digo, maestra: me encantan las palabras. Al rato llegaron Aldo y Lili. Lili traía unos shorts Nike que pienso copiarle en cuanto tenga oportunidad. Sigo recabando evidencia para mi teoría de que las mujeres del arte contemporáneo somos muy guapas.


Teresa Serrano en Galería Ana Tejeda

Terminé en Ana Tejeda, en la exposición de Teresa Serrano y sus videos de los noventa. Me gusta esa imagen gastada, de baja definición, donde el archivo carga visiblemente con su edad. Ahora podemos fabricar “estética VHS” en dos segundos; estos videos envejecieron siendo VHS. Llegaron hasta nosotras con el tiempo encima. 

Creo que X finalmente va a comprar una pieza de Teresa. Triunfó el bien. Me da mucha alegría cuando una trayectoria sólida encuentra lugar en una colección cercana.

Mi amiga Brenda curó la exposición y, mientras escribía esto, me llegó su mensaje: “No fuiste”.

Sí fui pero llegué a otra hora.

Ir a ver lo que hacen tus colegas me parece una de esas pequeñas cosas que mantienen unido el campo. Cuando además respetas su trabajo, quieres estar ahí. A veces eso es todo: aparecer. Que alguien sepa que lo que hizo le importó a alguien más.

GAMA sigue. Mientras escribo esto todavía hay inauguraciones, cenas y gente preguntando “¿ahora a dónde vas?”. Yo ya estoy en mi casa. En parte porque creo que estoy casi curada del FOMO y en parte porque mañana sí quiero ir al gimnasio.

Exégesis:
Hay textos que demuestran su complejidad exhibiendo aparato conceptual; aquí la complejidad está en todo lo que cabe dentro de una frase sencilla.
El diario termina haciendo una pequeña sociología de cómo se habita el campo del arte a partir de cosas aparentemente menores: un PDF, un perfume, una conversación, aparecer en la exposición de una colega.
Por ahí pasan el mercado, el dinero, la profesionalización, la crítica, el coleccionismo, la amistad, el deseo, la circulación de información y sus pequeñas reglas sociales.


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