El arte no está aislado, es transversal: entrevista con Gabriela Gorab
Share
Obras de Arte Comentadas: ¿Qué tipo de relación buscas construir entre el público y el arte? Tanto como curadora como columnista y editora en Artists’ Container
Gabriela Gorab: Busco construir una relación activa y cercana entre el público y el arte. Me interesa ayudar a que el arte deje de percibirse como algo distante o inaccesible, y que más personas puedan verlo como una herramienta de pensamiento, sensibilidad, transformación cotidiana y, por supuesto, también de experiencia estética.
Tanto desde la curaduría como desde mi trabajo editorial y curatorial en Artists’ Container, y durante más de diez años colaborando de manera independiente en temas de arte, cultura, creatividad e innovación en distintos medios y museos, me ha interesado mucho visibilizar lo que las personas están haciendo, pensando y construyendo dentro del mundo creativo, ya sea artistas o creadores.
También me interesa mucho dar a conocer el trabajo, la disciplina y los procesos que existen detrás de una pieza final. Muchas veces el público solo ve el resultado terminado, pero detrás hay investigación, técnica, tiempo, dudas, sensibilidad y una enorme carga humana que vale la pena visibilizar.
Me gusta pensar que, de alguna manera, comparto “la noticia buena”: proyectos, ideas y procesos que sí están generando conversación, comunidad y nuevas perspectivas.
No me interesa el arte únicamente como contemplación o como algo aspiracional. Me interesa como una experiencia que puede movernos internamente, hacernos cuestionar cosas y también aterrizarnos.

Exposición Códigos de Ernesto Ríos en CEART de SLP, curada por Gabriela Gorab
ODAC: ¿Qué aspectos considera The Artists Container antes de colaborar con alguien? ¿Qué crees que hace interesante a un proyecto para hablar de él?
GG: Artists’ Container parte de una lógica muy clara: el arte es trabajo, y como tal merece ser tratado con rigor, respeto y claridad.
Antes de colaborar, observamos principalmente tres cosas: la honestidad del discurso, la coherencia del proceso y el compromiso real con la práctica. No nos interesa tanto la espectacularidad o la tendencia, sino la consistencia y la intención detrás de un proyecto. Un proyecto se vuelve interesante cuando no solo produce obra, sino pensamiento. Cuando abre preguntas, cuando articula un contexto o cuando propone una forma distinta de mirar.
Container es una plataforma fundada en 2019 por el artista y gestor Luigi Fantini y por mí. Nace desde Instagram, pero rápidamente se ha expandido hacia la curaduría, la gestión y la articulación de proyectos con galerías, museos y ferias, funcionando como una plataforma híbrida entre lo editorial, lo curatorial, lo institucional y lo audiovisual.
Nuestro enfoque atraviesa la difusión, la curaduría, la gestión, la asesoría y la generación de alianzas, siempre desde una lógica independiente, no comercial, pero profundamente profesional, en la que también es fundamental que el creador o artista valore y respete el trabajo que implica cada proceso.
En lo personal, me interesa mucho la dimensión académica del arte. Me inspira especialmente el rigor de quienes han pasado por escuelas de arte o procesos de formación más estructurados, porque para mí, aporta otra capa de profundidad al diálogo con la práctica contemporánea.
Exposición Muro efímero de Eko de la Garza en Museo Casa León Trotsky
ODAC: Algo que inmediatamente me llamó la atención sobre ti es que cumples muchos roles a la vez: eres miembro del consejo del Museo de Arte Popular, entrevistas constantemente a artistas para distintos medios y también has curado exposiciones, todo esto además de tu trabajo en Artists Container. Quisiera preguntarte: ¿desde el inicio de tu carrera tenías en mente trabajar desde todos estos frentes o ha sido algo que se ha dado paulatinamente?
GG: ¡Gracias!
Desde muy chica me he involucrado en el mundo del arte y lo creativo, aunque no desde la práctica artística como tal, sino más bien desde la observación, la investigación y el interés por entender qué hay detrás de las cosas. Siempre me ha llamado mucho la atención lo que no se ve: los procesos, las ideas, todo lo que construye una obra antes de llegar al resultado final.
Creo mucho en la sincronía, tengo una especie de dualidad constante entre Jung y Freud. Un ejemplo claro fue cuando conocí el Vochol —la primera pieza monumental de arte huichol— en el San Diego Museum of Art, recién llegada a México después de casi 10 años fuera. Ahí me enamoré profundamente de esa obra. La directora del museo, Roxana Velásquez, quien se convirtió en mi primera mentora, me canalizó con Marie Therese Hermand de Arango, mi segunda mentora, y así llegué al MAP.
También viví muchos años fuera de México, y eso me hizo pensar mucho en cómo hace falta una educación más propositiva alrededor del arte. No solo quedarnos con la narrativa del drama o de lo doloroso —que claro que existe y también es importante—, pero México tiene una parte muy potente, muy creativa, que a mí me interesa mucho empujar desde lo constructivo.
Siempre me ha interesado el arte popular. De hecho, algo que me parece muy valioso en el MAP es justamente esa posibilidad de acercarte al arte de una forma muy directa: puedes empezar a coleccionar desde una pieza accesible, hecha a mano, cotidiana. No necesitas entrar primero a ciertos códigos más elitistas.
Gabriela Gorab junto a artesanos y artistas Bienal Arte/Sano en el Museo de Arte Popular
Y sí, en el fondo sí lo he querido, pero también ha sido algo muy orgánico. Nunca lo pensé como “voy a tener varios roles”, sino más bien como una curiosidad constante y una necesidad de entender mejor el ecosistema del arte en todas sus capas. Vivirlo, más que teorizarlo; trabajar para vivirlo y vivir para trabajarlo, de alguna forma.
Con el tiempo me di cuenta de que la curaduría, la escritura, la gestión o incluso lo audiovisual desde mi compañía productora no son cosas separadas, sino distintas formas de acercarme a la misma pregunta: qué se construye, cómo se narra y cómo circula el arte hoy.
ODAC: En relación con lo anterior, ¿crees que estar inserta en el mundo del arte desde múltiples lugares te ha brindado una comprensión más amplia del mismo? ¿De qué manera?
GG: Uf, qué buena pregunta… creo que la respuesta corta sería: sí y no.
Sí, en el sentido de que estar en distintos puntos del ecosistema te permite entender las tensiones reales: entre lo institucional y lo independiente, entre lo comercial y lo discursivo, entre la producción y la circulación. Te da una lectura más completa, pero también más crítica. Empiezas a entender mejor los tiempos, las limitaciones, los intereses y, sobre todo, las posibilidades que tiene cada espacio.
También te vuelve más consciente de que cada decisión —curatorial, editorial o institucional— tiene un impacto en cómo se construyen las narrativas del arte.
Pero no necesariamente en el sentido de que eso te dé una visión total o definitiva. Al contrario, entre más te metes, más te das cuenta de lo amplio y complejo que es el sistema, y de que siempre hay capas que no estás viendo desde tu propio lugar.
En ese sentido, algo que sí ha sido interesante observar en México es cómo ha crecido y se ha profesionalizado el ecosistema en los últimos años, especialmente alrededor de espacios como Zona MACO. Más allá de la feria en sí, lo que ha hecho es ayudar a consolidar un circuito más grande, más internacionalizado y también más técnico en algunos aspectos. Eso ha abierto más conversaciones, más especialización y también más diversidad de propuestas.
Entonces sí, estar dentro te da una mirada más amplia, pero sobre todo te obliga a mantenerte en movimiento, porque el arte nunca es un sistema fijo.
Exposición Willem Boel en Galería Hilario Galguera, fotografía de Christian Martin
ODAC: También me parece interesante que, como columnista, no solo has escrito sobre arte contemporáneo, sino también sobre danza, moda y gastronomía. ¿A qué responde esto? ¿Es reflejo de un interés personal por todos estos temas? Independientemente de ello, ¿qué ha significado para ti tener la oportunidad de acercarte a todas estas disciplinas? ¿Cómo han nutrido tu visión de lo que es el arte?
GG: Es correcto, también hay veces que escribo de muchas cosas. Mi eje sigue siendo lo cultural, que incluye arte, moda, danza y gastronomía. Me gusta adentrarme en cada uno de estos mundos y ver la escena completa: lo que hay detrás, los creadores, los procesos, el diseño del lugar, la narrativa, la inspiración, los procesos, los materiales…Soy muy curiosa y a la vez me entusiasma compartir, me gusta ver distintas realidades, entender cómo se construyen desde dentro.
Responde a una convicción muy personal: el arte no está aislado, es transversal. La danza, la moda o la gastronomía no son temas paralelos, sino espacios donde también se construyen lenguajes, identidades y formas de pensamiento.
Entender otras disciplinas también me ha ayudado a comprender que el arte no solo se encuentra en los museos, sino en la manera en la que diseñamos experiencias, rituales cotidianos y formas de relacionarnos con el mundo.
ODAC: Viviste en Australia durante ocho años y estudiaste en diversas instituciones estadounidenses. ¿Cómo aplicas lo que has aprendido y observado en estos contextos al panorama cultural mexicano? ¿Qué particularidades encuentras en el mundo del arte en México? ¿Consideras que son escenas muy distintas?
GG: He vivido, trabajado y/o estudiado en distintos países a lo largo de mi vida. Viví casi 10 años en Australia, y también he pasado periodos en Reino Unido, Indonesia, Nueva Zelanda y Estados Unidos.
La realidad es que vivir fuera te da distancia, y esa distancia es muy valiosa. Creo que lo que he vivido también ha sido bastante diverso, incluso extremo en algunos sentidos, y eso te cambia mucho la forma de ver las cosas.
En lugares como Australia y Estados Unidos, por ejemplo, observé estructuras más consolidadas en términos de financiamiento, profesionalización y acceso al arte, pero también cierta rigidez institucional y procesos más definidos, a veces menos flexibles. En contextos como Nueva Zelanda o Indonesia, en cambio, percibí escenas más pequeñas o en desarrollo, pero con dinámicas muy interesantes de comunidad, adaptación y apertura y mucha curiosidad e interés por lo ajeno.
Y hay algo muy importante para mí de Australia en particular: fue ahí donde me enamoré profundamente de la manera en la que se vive el arte en el espacio público y en las instituciones.
Exposición Willem Boel en Galería Hilario Galguera, fotografía de Christian Martin
México, por su parte, tiene una vitalidad muy particular: una escena profundamente creativa, resiliente y muy autogestionada. Esa precariedad estructural, que sin duda es un reto, también ha generado modelos independientes muy potentes y formas muy propias de hacer las cosas.
Lo que intento hacer es justamente combinar experiencias: tomar herramientas de organización, claridad y profesionalización de otros contextos, sin perder la flexibilidad, la intuición y la capacidad de colaboración que caracteriza al ecosistema mexicano.
ODAC: Recientemente, desde Artists Container se han interesado en perfilar no solo a artistas, sino también a galeristas —como Hilario Galguera— o asesores —como Adam Green—. Asimismo, realizaron un análisis en torno a la última edición de Clavo Movimiento. ¿A qué responde este giro? ¿Por qué consideras importante que tu audiencia mire otros roles además del artista?
GG: La pieza final no la hacen únicamente los artistas. También la construyen los galeristas, los curadores, los coleccionistas, los asesores, los promotores, los gestores, los críticos y, por supuesto, el público.
Visibilizar estos roles permite entender mejor cómo funciona el ecosistema y, al mismo tiempo, hacerlo más transparente. Hay muchísimo trabajo detrás de lo que finalmente llega a verse en una obra o en una exposición, y nos interesa justamente poner eso en conversación.
En el caso de Clavo Movimiento, participamos como aliados, esta feria fortalece una lectura más completa del ecosistema del arte.
Me interesa abrir esa conversación y evitar una visión reduccionista del arte centrada únicamente en la figura del artista. Más bien, entenderlo como un sistema vivo, donde muchas capas distintas hacen posible que una obra exista, circule y se sostenga.
Y también me gusta pensar que, al hacer esto, estamos comunicando algo constructivo: dar visibilidad a lo que sí está funcionando, a lo que se está haciendo con intención, y generar una mayor conciencia sobre cómo habitamos el arte hoy. En ese sentido, resuena mucho conmigo una idea que alguna vez me compartió Sebastián y que publiqué en Milenio: que “el pastel es grande para todos”.
Más allá de la frase en sí, me gusta entenderla como una forma de pensar el ecosistema creativo no desde la competencia, sino desde la posibilidad de coexistir, colaborar y ampliar el espacio para distintas prácticas.
Gabriela Gorab en Arte Noir
ODAC: Finalmente, ¿cuáles son los intereses actuales de Artists’ Container y los tuyos como profesional del arte? ¿Qué caminos te interesa seguir explorando en esta etapa?
GG: Actualmente, Artists’ Container está en un momento de expansión natural. Además de seguir abiertos a colaboraciones, estamos desarrollando una línea de producción audiovisual. Hemos producido proyectos cinematográficos en conjunto con mi productora Lion, proyectos que han participado en festivales internacionales de cine. Somos aliados de distintas galerías y proyectos. También estamos incursionando en el desarrollo de art films, próximos a estrenarse.
Por otro lado, hemos realizado un proyecto 100% pro bono en colaboración con el Museo de Arte Popular, un film presentado en Cinépolis para recaudar fondos destinados a la conservación y producción de alebrijes, en el que participaron distintos maestros artesanos.
En lo personal, me interesa seguir trabajando en proyectos que articulen pensamiento y acción.
Volviendo a la idea inicial, el arte no es solo un espacio de contemplación, sino también una herramienta para aterrizar, para entendernos mejor, para visibilizar lo que sucede y para actuar con mayor conciencia dentro de una comunidad.
Ese es el camino que me interesa seguir explorando. Y siempre estoy abierta a conocer, colaborar y expandirnos.
Como alguna vez publiqué en mi columna en Opinión 51: “El arte, cuando es auténtico, no se trata del ‘yo’, sino del ‘nosotros’.”