La cerámica exige paciencia: Entrevista a Abel Zavala

La cerámica exige paciencia: Entrevista a Abel Zavala

Abel Zavala creció frente a una loma de barro rojo, muy cerca del bosque de niebla veracruzano. Aunque comenzó su carrera artística en la pintura, eventualmente llegó a la cerámica. Con ella, regresó al barro rojo de su infancia. 

Desde 2009 se ha especializado en la cerámica, explorando sus posibilidades y acabados. El bosque siempre está presente: en los títulos de las piezas, sus formas, incluso en sus materiales, que incluyen el barro pero también el pelo de perro y la lana de oveja. 

En esta entrevista, hablamos con el artista sobre su relación con la cerámica, la importancia de los materiales y cómo busca que sus obras despierten primero una sensación y después preguntas sobre su significado.

Créditos de fotografias: Mauricio Zavala y Mariana Achach (Penumbra)

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Obras de Arte Comentadas: Me gustaría comenzar preguntándote: ¿cómo llegaste a la cerámica? Llevas ya muchos años dedicándote a ella, entonces me gustaría que me contaras qué te atrajo a ella en un inicio.

Abel Zavala: Mi carrera fue la pintura y en mi época de estudiante me concentré mucho en aprender la técnica. Creía que todo lo que quería decir se podía pintar, pero cuando tuve más experiencia e información, decidí que lo principal era el concepto y a partir de este podía elegir el material o el medio para expresarlo mejor.

En algún punto pasé de la pintura al textil: quise hacer obra más cercana a la instalación o a la escultura expandida, que no sólo fuera para la vista sino que también fuera táctil e implicara más interacción con el espectador. Así nació la serie Guardapelo: esculturas de tela bordadas con pelo de perro. Ese profundo interés por la materialidad me llevó finalmente a la cerámica, una disciplina que siempre había tenido presente. Me llamaba mucho la atención lo mineral y la interacción con el fuego, así que a partir de un curso de escultura en porcelana, el material me atrapó. Poco a poco, comencé a montar mi propio taller. Desde 2009 trabajo para especializarme en esta técnica.


Guardapelo, 

ODAC: No sé mucho de cerámica pero entiendo que, como en todo, hay muchas técnicas para trabajarla que te dan acabados distintos. ¿Tienes alguna preferida o que utilices más que otras? ¿Cuál y por qué?

AZ: Trabajo principalmente la cerámica de alta temperatura. Me interesa aprovechar el lenguaje propio del material. Por ejemplo, para representar la niebla o las esporas de helecho utilizo la porcelana sin acabados extra, porque su blancura y translucidez son suficientes. En otras ocasiones, empleo acabados de tierras naturales recolectadas u óxidos metálicos para resaltar sus cualidades minerales.

También exploro técnicas de baja temperatura como los ahumados o el rakú, pues son procesos cuyos efectos son impredecibles y además tienen un aspecto orgánico. Esto me permite hacer obras que evocan fósiles u objetos antiguos, transformados o derruidos por el paso del tiempo.

La cerámica ofrece muchas posibilidades y elijo las técnicas de acuerdo a lo que quiera expresar o representar.


Conidiosporas, 

ODAC: Muchas de tus piezas evocan la flora y la fauna del  bosque de niebla de Veracruz, tanto en su forma como en sus nombres: tienes piezas tituladas Larva, Parásita, Epífita, entre otras. Para tu más reciente exposición incorporas al bosque directamente a través de los materiales de las piezas como barro recolectado de la montaña ¿Cómo decidiste utilizar estos materiales? ¿Tienen algún vínculo personal contigo?

AZ: Tengo el bosque muy cerca y me gusta recorrerlo para observar sus plantas: sus formas, patrones, colores, texturas y comportamientos. Más allá de la influencia visual, me interesa que las piezas lleven una parte real de ese entorno. Por eso recolecto barro rojo: es muy característico de la región y además tiene un alto contenido en hierro. Lo utilizo en mis piezas como acabado. En mi última exposición, por ejemplo, lo mezclé con óxido de cobalto para crear el engobe negro de la serie Conidiosporas.

Este barro rojo tiene un valor personal para mí: crecí frente a una loma de este material y siempre me fascinó. Desde niño tuve la inquietud de hacer algo con él y la cerámica finalmente me lo permitió.


Niebla Tlalnehuayocan,

ODAC: Regresando un poco a la idea de los títulos, me gustan porque son evocadores sin llegar a lo literal, y además, cuando ves la pieza, tienen sentido. El título de tu última expo, Penumbra, funciona de manera similar. ¿Cómo eliges los títulos o las palabras que quieres asociar con tus obras?

AZ: Para mí los títulos sirven para sugerir o evocar, más que para dar una explicación literal. En el caso de Penumbra, la exposición se inspira en el bosque durante ese sutil momento de transición entre el día y la noche, en ese instante exacto en que la luz cede paso a la sombra tenue y, finalmente a la oscuridad profunda. Las piezas de cerámica que elaboré para esta muestra reflejan esa atmósfera. Una de ellas está inspirada en la Aristolochia asclepiadifolia, una planta trepadora nativa de la region que habito, cuya flor abre sólo de noche para ser polinizada por insectos nocturnos.

A esta se suma una serie llamada Conidiosporas, donde retomo ciertos hongos que esparcen sus esporas en la oscuridad. Aproveché una esquina de la galería para colocar un conjunto llamado Epífitas. Son piezas inspiradas en las plantas que viven sobre otras plantas, como las orquídeas o bromelias.

La exposición también incluyó un conjunto de pinturas que retratan montañas y cerros desdibujados por la bruma nocturna. 


Open larvae porcelana,

ODAC: Has mencionado que para ti es importante no exigirle al espectador una interpretación intelectual, sino una lectura sensorial de tus obras. ¿Por qué? ¿Cómo crees que pueden coexistir ambos tipos de interpretación?

AZ: Ambas lecturas coexisten pero funcionan en capas distintas. Mi primera intención es atrapar la mirada del espectador. Cuando alguien se encuentra ante una de mis obras, quiero que la sensación sea inmediata. Para lograrlo me valgo de ritmos, repeticiones y acumulaciones, combinados con un trabajo delicado y minucioso en las texturas y los acabados.

Me interesa generar atmósferas y paisajes. Busco que mis piezas funcionen como un todo cuando se miran a distancia, pero que también inviten a acercarse para observarlas con detenimiento. Es precisamente después de este primer encuentro sensorial cuando surgen la curiosidad y las preguntas sobre su significado más profundo.


Mineralidades,

ODAC: Me llama la atención que tus piezas tienden a expandirse en el espacio: no están fijas en un pedestal sino que se extienden sobre las paredes o el suelo. Pienso que es un giro contemporáneo en la cerámica, hacer que las piezas vayan más allá, físicamente hablando. ¿Cómo concibes la relación entre el espacio y tus objetos? ¿Piensas en esta interacción antes o durante el proceso de producción?

AZ: Me interesa que la obra se integre al espacio donde será expuesta y normalmente busco que no haya nada entre la obra y la arquitectura del lugar. Esto lo hago también para resaltar la cualidad de objeto de mis obras. En otros casos sí uso pedestales o capelos como forma de dar a entender que se trata de un objeto valioso. Creo que todo comunica y cada elemento que se dispone en el espacio significa algo.

Normalmente hago la obra específicamente para el lugar donde será expuesta. Desde ahí tomo decisiones en cuanto a color, textura y formato. De esta manera puedo hacer obra blanca sobre un muro blanco cuando quiero que su presencia sea sutil. Me sucedió lo contrario cuando hice la serie Mineralidad, un conjunto de doscientas piezas inspiradas en las estalactitas, de color claro y llenas de textura. Quería generar un contraste entre las piezas y el espacio, así que busqué exponerlas en un lugar donde el piso fuera oscuro y de cemento pulido para contraponer lo orgánico con lo industrial.


Epífitas,

ODAC: También trabajas piezas bidimensionales: me gustan mucho tus pinturas de cerros entre neblina. ¿Qué cosas te ofrece un soporte bidimensional que uno tridimensional no, y viceversa? Creo que me interesa saber si hay algún proceso de selección: si hay algo que te hace pensar “esto quiero hacerlo como escultura” y “esto quiero hacerlo como pintura”.

AZ: Después de muchos años trabajando obra tridimensional, sentí la inquietud de representar los cerros que rodean Xalapa y que siempre contemplo a lo lejos. Sin embargo, no quería retratarlos a partir de una fotografía o del natural, sino desde la memoria. Buscaba pintarlos difuminados, grises y oscuros, como esas imágenes que provienen de recuerdos lejanos y nos cuesta visualizar con nitidez.

La pintura al óleo me ofreció algo que la escultura no podía: la suavidad necesaria para trabajar capas y veladuras, ideales para construir estas atmósferas bidimensionales. Aunque en el pasado ya había abordado el tema de las montañas utilizando cerámica, esta vez quise capturar una suerte de fotografías de mis propios recuerdos de ellas.

Creo que el experimento funcionó: durante la exposición, varias personas me comentaron que, en un primer vistazo, pensaron que las pinturas eran en realidad fotografías de larga exposición, debido al efecto difuminado. Fue una grata sorpresa ver cómo se acercaban a revisar la ficha técnica y descubrían que se trataba de pinturas al óleo.


Vista de exposición Penumbra, 2026

ODAC: ¿Cómo describirías tu proceso de trabajo? ¿Intuitivo, desde la práctica, ensayo y error? 

AZ: Mi trabajo es sumamente intuitivo. Suelo saltarme los bocetos para empezar a modelar directamente con el barro. Aunque tenga claro en la mente lo que quiero lograr, muchas veces no sé cómo lo resolveré técnicamente. En esa fase entro en un proceso de ensayo y error.

En otras ocasiones, comienzo a construir la pieza y a medio camino me doy cuenta de que no es la ruta correcta y busco otra alternativa. No lo considero tiempo perdido: disfruto mucho de esta búsqueda porque persiguiendo cierto resultado suelo encontrar otro.

En la cerámica abundan las sorpresas: aquello que creía tener bajo control y que ya hice muchas veces con los mismos ingredientes y pasos, al pasar por el fuego puede resultar de otro color o sorprenderme con acabados imprevistos. Mis procesos son largos, tanto en la pintura como en la cerámica.

En el caso de la pintura, mi técnica preferida es el óleo. Como trabajo con capas finas o veladuras, debo dejarlas secar más o menos un mes antes de dar la siguiente. Si una capa no está bien seca, la capa nueva puede levantar la anterior. Por su parte, la cerámica exige paciencia y un respeto absoluto por sus tiempos. 


Epífitas Penumbra, 2026
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