La escritura como servicio público

La escritura como servicio público

A veces me pregunto qué le he dado yo al mundo del arte y creo que la respuesta es bastante generosa: entretenimiento.

Piensen en todo lo que hago por ustedes.

Escribo una cosa.
Se indignan.
La mandan al grupo de WhatsApp.
Alguien dice que siempre he sido así.
Alguien más que no, que antes no era así pero la fama me cambió.
Otra persona, que jamás ha hablado conmigo, explica mis verdaderas motivaciones.
La más listilla aprovecha la ocasión para informarnos que ella ha trascendido esta clase de discusiones.
Se forman bandos.
Una amiga recibe screenshots de otro grupo.
Alguien anuncia que no me piensa volver a leer y procede a leerme durante los siguientes cuatro años.

Hay drama. Hay personajes. Hay pasión. De vez en cuando incluso tienen villana.

Yo.

¿Saben lo difícil que es quedar como la  villana en un medio donde todo el mundo quiere ser la persona empática, responsable y  con una “ética de los cuidados” irreprochable?

De nada.

No es que escriba para entretenerlas pero como les sucede a las grandes autoras, mi obra me ha rebasado y adquirido funciones sociales que jamás contemplé.

Porque también podríamos vivir tranquilamente.Yo podría publicar una linda reflexión sobre cómo el arte nos permite imaginar otros mundos posibles. Ustedes podrían ponerle un corazoncito. Alguien comentaría “gracias por compartir”, “qué bien leer a alguien hablar de arte con conciencia de clase”. Y a las 10:37pm todas estaríamos dormidas.

Pero no.

Yo escribo.  

Y de pronto hay screenshots, comunicados, enemistades nuevas, amistades fortalecidas por una enemiga en común, gente diciendo “yo no quería opinar PERO”, cenas que por fin tienen otro tema de conversación, algo que hacer entre inauguraciones y personas que llevaban tres meses sin hablarse escribiéndose exclusivamente para preguntarse:

“¿Ya viste lo que puso esta vieja?”

Eso también es comunidad.

Un día el mundo del arte reconocerá formalmente mi aportación.

No pido una beca. No necesito una retrospectiva.

Una estatua afuera de Bellas Artes me parece suficiente. No tiene que ser muy grande. Con que sea de bronce y tamaño natural, me conformo.

En la base:

En reconocimiento a su invaluable contribución a la industria nacional del subtuit.

Bueno, además la escritura me ha dado de comer y me ha construido una vida que no sabía que podía existir. Y resultó ser bastante bonita.

La escritura ha sido muy buena conmigo. Yo, en agradecimiento, he procurado que nadie se aburra.

 

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