LABOR: Entrevista con Pamela Echeverría

LABOR: Entrevista con Pamela Echeverría

Chilena de nacimiento y naturalizada mexicana, Pamela Echeverría fundó LABOR, una de las galerías más representativas de la escena artística mexicana, en 2009.

Historiadora del arte de formación, Echeverría tiene más de 25 años de experiencia en el mundo del arte: antes de LABOR, trabajó en museos como el Tamayo, el Carrillo Gil, La Fundación Jumex y la galería OMR.

¿Qué implica para ella dirigir una galería de arte contemporáneo? En esta entrevista platicamos sobre los desafíos de construir una galería a largo plazo, la relación con los artistas, los criterios para desarrollar un programa expositivo y las decisiones que hay detrás de una carrera dedicada al arte contemporáneo.

ODAC: ¿Por qué abriste una galería?

PE: Uuufff… ¡Porque no sabía lo que significaba a largo plazo! (risas) Abrí una galería después de haber trabajado muchos años en una. Fui directora en OMR cinco años y fue increíble, muy educativo. Aprendí muchísimo, ¡muchísimo! Al final, me ofrecieron sociedad.

Pero antes de trabajar en la galería estuve seis años en museos. Entonces debatí si quería regresar a la institución o si quería seguir trabajando en una galería y, de alguna manera, me sentí capaz de juntar las dos cosas.

Poco a poco el tiempo también te va moldeando, y aquí estamos: tenemos 16 años y vamos a cumplir 17 a finales de este año.

Vista de Labor, Labor, exposición inaugural de la galería en 2009

ODAC: ¿Cuál fue tu primera expo en Labor?

PE: La primera exposición de Labor fueron todos los artistas de Labor que, en ese momento, eran Héctor Zamora, Jorge Satorre, Eric Beltrán, Teresa Margolles, Pedro Reyes, Etienne Chambaud, Irene Kopelman, Pablo Vargas Lugo y Santiago Cucullu, un artista argentino.

ODAC: O sea, antes de abrirla ¿ya tenías el roster? ¿Ya sabías a quién ibas a exponer y a representar?

PE: No necesariamente. Se fue formando con el tiempo.

Con Pedro Reyes tengo una relación de 30 años; somos familia, mejores amigos, nos queremos mucho y fue definitivamente la primera persona a la que llamé. Respeto muchísimo su opinión. En ese entonces no era quien es ahora. Pero Pedro es alguien a quien siempre he escuchado y por quien tengo una profunda admiración.

Definitivamente quería saber qué opinaba, si creía que yo tenía las habilidades para abrir y dirigir una galería. Le dije: "¿Qué opinas? ¿Te unes?". Pedro no tenía una galería en México en ese entonces, así que lo invité y así sucedió.

Eric Beltrán también, Jorge, Tere... Todo ese grupo fue la base de LABOR.

Vista de BABYMARX, la primera exposición de Pedro Reyes en LABOR en 2010

ODAC: Además de Labor, ¿tuviste otra opción de nombre?

PE: No, para nada. De hecho, me desperté a mitad de la noche con el ¡Eureka!, sabiendo que ese era el nombre correcto.

Viene de que soy chilena de nacimiento. Llegamos a vivir a México por el golpe de Estado del 73. Cuando yo era muy chiquita, mi abuela, que era quien me cuidaba, cuando le estaba dando lata me decía: "Vaya a su pieza (cuarto) a hacer su labor". En Chile, “la labor” es la tarea que está en una canastita, como por ejemplo tejer, bordar, etc.

Y siempre se me quedó la idea de la labor como algo con lo que te apartas. Como que estás tú sola con tu labor, y además es algo que tienes que hacer con mucho cuidado: bordar con mucho cuidado, etcétera.

Y también me interesaba mucho el guiño marxista al Labor, al trabajo.

ODAC: Completa la frase: Tener una galería no es solo vender arte, tener una galería es…

PE: Uf. Bueno, te vuelves el intermediario entre muchas expectativas. Yo creo que, al estar en medio de tantas personas con tantos intereses, tienes que manejar las expectativas de todas ellas para ir construyendo carreras.

OADC: ¿Algo que te haga sentir orgullosa de la galería y que nadie note?

PE: No sé si efectivamente nadie lo note, pero bueno, originalmente abrí la galería con dos socios. No funcionó, nos separamos muy rápido y tristemente perdí una gran amistad. Entonces, de los 16 años que tiene la galería, llevo 15 sola. Eso es algo que me genera mucho orgullo, ser una mujer que lleva su propia galería sola. No fui la primera, como mucha gente dice; en 1935 Carolina Amor fundó la GAM y en muy poco tiempo se la cedió a su hermana Inés quien la llevó hasta que se retiró a finales de los setenta. Nina Menocal también lo hizo y ha estado ahí desde que abrimos nosotros. Ahora están también grandes colegas como Fátima González en Campeche y Ana Escoto en PEANA y las que no tengo en el radar.

Vista del patio de la galería

ODAC: ¿Qué haces para procurar la relación con tus artistas?

PE: Hablar con ellos seguido. Con algunos incluso varias veces a la semana. Depende de ellos.

ODAC: ¿Se comunican siempre?

PE: Nos comunicamos muy seguido, sí. No nada más por cuestiones profesionales, sino también porque genuinamente disfrutamos de nuestras compañías y de nuestro intercambio de ideas.

Los artistas con los que trabajamos en la galería son gente que tiene los pies en la tierra. Son personas muy enteradas de lo que está pasando en el mundo, muy comprometidas con cómo la sociedad evoluciona en el tiempo. Además de materializar objetos increíbles, como los que estamos viendo ahora, son gente comprometida con las ideas, con su tiempo (histórico) y con su circunstancia como humanos dentro de la sociedad.

ODAC: ¿Quién de tus artistas te manda los mejores stickers de WhatsApp?

PE: Antonio Vega Macotela (risas).

ODAC: Ni lo dudaste.

PE: No, es el mejor.

ODAC: ¿Por qué?

PE: ¡No sé! (risas). Antonio es un artista absolutamente brillante, de un pensamiento realmente exquisito, y es una persona que vive mucho en las computadoras. Lleva muchos años colaborando con hackers en todas partes del mundo, entonces está todo el tiempo expuesto a ese tipo de intercambios y siempre me manda stickers geniales.

Vista de la exposición Es cuerpo, es polvo, es sombra, es nada de Antonio Vega Macotela en LABOR, 2022

ODAC: He observado que trabajas con artistas que dentro de su producción incluyen procesos de investigación de largo aliento.

PE: Sí.

ODAC: ¿Esto tú lo defines de alguna forma como criterio de selección o no? 

PE: La galería empezó con un manifiesto. El nombre mismo, LABOR, implica tener una misión hacia el futuro. Para mí era importante hablar de ciertos temas: quería que lo que se presentara aquí fuera algo enraizado en el presente pero también con el pasado, dar a entender que la historia del arte nos importaba. Por eso trabajamos con Rafael Montañez Ortiz, por ejemplo. Y al mismo tiempo, orientarnos hacia el futuro, que vemos como algo que se va conformando y transformando de acuerdo a las ideas de la gente y lo que sucede a su alrededor.

En ese sentido, trabajar con Santiago Sierra fue algo muy importante en mi vida, y para la galería.  Yo trabajé con él en 1999 por primera vez en el Museo Tamayo, y esa experiencia fue lo que me hizo decir, “Yo quiero trabajar en este campo”.

Porque eso fue lo que me hizo darme cuenta de que el arte tiene un gran poder: el poder de cambiarte a ti o por lo menos la manera en la que percibes lo que está fuera de ti. Te hace consciente de eso que existe afuera que probablemente no veías igual. Y eso me pareció importante a nivel social, a nivel de alguien que es responsable con la sociedad en la que vive.

Vista de La Lona, exposición de Santiago Sierra en LABOR en 2015

ODAC: ¿Qué sientes de ver crecer a tus artistas?

PE: Pues me da mucho orgullo. El mundo del arte no es un lugar fácil. El mundo del arte es como la FIFA, tal cual. Y ahorita que estamos viendo todo lo que pasa en el Mundial, … es idéntico.

Yo sé, por los años de experiencia que tengo, que ya son 22 en el mundo comercial (empecé a trabajar en el mundo comercial en 2004,) que este es un negocio de aguantar. Aguantar, aguantar, aguantar y promover, promover, promover. Entonces me da mucho orgullo que nos vayamos acompañando en ese proceso y ver cómo florecen.

ODAC: ¿Qué es lo más difícil de vender arte?

PE: Yo creo que lo más difícil de vender arte, por lo menos en México, es cobrar. Caray, es un tema.

Entre que alguna gente no entiende lo importante que es que paguen rápido, y luego además en  México tenemos a la Unidad de Inteligencia Financiera todo el tiempo vigilando cada movimientos que una galería hace. Vigila a los artistas, vigila a todo el mundo. Se pierden muchas ventas por eso.

Y no somos los únicos, por ejemplo, se acaba de implementar en Francia que, a partir de 1 euro, tienes que tener los documentos antilavado de la gente que te compre. Acaba de suceder. Yo no sé qué va a generar eso, no sé si las galerías se van a ir de París o qué va a pasar, porque a nadie le gusta que le anden pidiendo sus documentos. Es 2026 y la tecnología va muy rápido.

No sé si esté bien hablar mucho de esto en cámara… (risas).

Booth de LABOR en Zona MACO 2026

ODAC: Pero eso es interesante, porque habla del nivel de tu galería. Obviamente esas cosas no pasan en arte emergente: en arte emergente nada más dejas ahí el efectivo y se acabó. Ni quién te siga, ni quién te pele, ni quién nada. Por eso es interesante saber cómo funciona el mercado en otros niveles.

PE: Es un tema. La verdad es que sí tienes que tener todo súper en regla. Me encantaría estar viendo películas y leyendo más libros (risas), pero de repente caí aquí y tuve que operar en una cancha que en realidad no conocía muy bien. ¡Saludos a mi contador que ha estado conmigo desde el día uno, y es lo máximo!

ODAC: Además de las expos, ¿qué hace una galería para promover a un artista?

PE: Bueno, pues tratas de tener a su audiencia enganchada en el trabajo. Tienes al día sus CVs, sus imágenes, su dossier; estás haciendo ferias, … estás promoviendo. En radio, colaboraciones, exposiciones de museos. Es decir, tienes que promoverpromoverpromover.

ODAC: Si mañana tuvieras que volver a abrir la galería, ¿qué harías diferente?

PE: Uy, qué buena pregunta.

No sé qué haría diferente. Yo creo que uno va aprendiendo a partir de los errores. Todos hacemos errores y todos vamos aprendiendo de ellos; lo más importante es realmente aprender de ellos.

Pero yo creo que es súper importante para una galería, y esto es algo que tal vez yo le diría a las galerías jóvenes: y es que los artistas no son dioses. Los artistas no son gente intocable, son humanos: unos más buena onda que otros, otros más perversos que otros.

Y siempre tiene que existir un equilibrio en la relación. Yo les diría a mis colegas jóvenes que siempre se protejan a ellos mismos en su dar, porque hay veces que a uno se le va la mano dando, y puede ser doloroso.

Con la gente que trabaja en la galería también… A mí a veces se me ha pasado la mano de ser paciente y esperar, teniendo fe, que la gente haga mejor las cosas. No es buena idea dar segundas oportunidades…  es mejor cortar muy rápido y de tajo si la gente no responde bien. Eso lo aprendí a la mala.

Obra de Lola Montes, artista de LABOR 

ODAC: ¿Las galeristas son curadoras?

PE: No necesariamente. Pero creo que las galerías exitosas sí necesitan de los curadores. Hay por ejemplo galerías que están muy cerca de los curadores para enterarse qué artistas están despertando interés en ellos y entonces trabajan con esos artistas sabiendo que ya existe un interés institucional.

Y luego hay otras que sienten esta responsabilidad de decir: "Bueno, yo creo que esto es importante y tiene valor, y por lo tanto lo voy a promover", un poco “sin huarache” como decimos en México.

ODAC: ¿A una galería le interesa el público general?

PE: Claro.

ODAC: ¿Por qué?

PE: Mira, esta galería siempre ha sido una galería un poco de nicho. Yo siento que tiene un perfil muy institucional. Pero con el tiempo las instituciones también han empezado a generar influencia en los públicos.

Si analizamos los programas educativos de las diferentes universidades en México, eso es lo que a mí más me interesa, el público universitario. Porque el público en general también es difícil de definir... ¿qué es el público en general?

Últimamente hay un trend de hablar de “comunidades”, … posiblemente influenciado por Estados Unidos. Eso al final del día es tu audiencia o tu público que se junta porque compartes intereses y conversación. El arte que para mí importa, es el que te hace hablar, debatir. Y sí me interesa el público en general, pero me interesan más las mentes inquietas. Me interesa el público general de las mentes inquietas. ¡Ja!

Vista de la exposición Pedro Reyes (2026) en LABOR, su quinta exposición individual con la galería. 

ODAC: ¿Cómo decides qué obras exponer en LABOR?

PE: Las obras importantes tienen que tener calidad, se tienen que ver bien hechas, aunque la intención de la materialización haya sido que se viera “mal hecha”, tipo Bad Painting. Pero yo creo que siempre hay que preguntar: ¿cómo vamos a hablar de este objeto dentro de 50 años? ¿Qué está pasando en el mundo ahora mismo que lo hará relevante en 50 años?

Creo que esta pregunta es la que genera un marco alrededor de un objeto artístico y, por lo tanto, determinará si tendrá o no relevancia dentro de 50 años. Por lo menos yo trato de trabajar así, o intuitivamente me sale así.

Yo siento que tengo buena intuición para identificar qué temática, qué tipo de trabajo o qué cuestiones van a ser importantes llegado ese tiempo.

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