Object Romantiek: Entrevista con Santiago Evans Canales
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En el marco de su exposición individual Object Romantiek en CAM Galería, entrevistamos a Santiago Evans Canales sobre su formación y la relevancia del concepto de la permanencia de objeto para entender de dónde vienen sus más recientes pinturas.
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Obras de Arte Comentadas: Te formaste en la Royal Academy de Amberes y has hablado mucho sobre cómo fue estudiar pintura ahí; vi una entrevista en la que hablas sobre repetir ejercicios compositivos, pintar un mismo bodegón durante todo un semestre, ese tipo de prácticas. Pero tu pintura es muy distinta a la de esa escuela flamenca. ¿En qué momento comienzas a encontrar tu estilo propio? ¿Y cómo has seguido incorporando esa educación tan tradicional a tu pintura hoy?
Santiago Evans Canales: Me alegra que lo preguntes, porque es algo que me encuentro queriendo aclarar con frecuencia. Hay un malentendido sobre lo que significa una educación artística tradicional. La gente tiende a asociarla con un estilo específico, con los primitivos flamencos o la pintura renacentista, como si ser enseñado de manera tradicional significara aprender a pintar así. Pero eso no es lo que es la enseñanza tradicional (o mínimo lo que debería ser). Es la manera en que la mayoría de los artistas fueron educados hasta bien entrado el siglo XX, y esa misma formación produjo a los primitivos flamencos en su tiempo, sí, pero también produjo a Helen Frankenthaler y a Rothko. El malentendido es que enseñan a pintar observación y ahí termina. Lo que en realidad se supone que enseñen, es a pintar desde la vasta historia de la pintura, y a empujar esa historia hacia algo nuevo.
La academia en Amberes no trataba de transmitir un estilo a seguir ni de impartir pintura representacional. Lo que tendemos a asociar con la pintura flamenca es solo el punto de partida de una historia mucho más larga que se enseña ahí. Lo que yo buscaba era el tipo de formación por la que habían pasado algunos de mis artistas favoritos. Y lo que encontré fue una manera de mirar: cómo abstraer, cómo componer, cómo observar.

Flowers cathecis (2026), Santiago Evans Canales
Lo que más se traduce a la práctica, en mis obras, es la idea de la intención. Cada marca, cada espacio entre los objetos, el peso de la pintura, cada imagen, lo que significan los bordes del lienzo. Todo se tiene que hacer con intención. Y hasta cuando ocurren accidentes en el lienzo, están destinados a transformarse y trabajarse, a equilibrarse con el resto.
Ese rigor también me ayuda a aprender constantemente, a mantenerme curioso, con la sensación de que siempre hay algo más por descubrir, ya sea un artista del pasado que no había encontrado o un pintor que trabaja ahora, abstracto o figurativo, siempre que haya intención en el trabajo.
ODAC: ¿Por qué el título de Object Romantiek para la exposición?
SEC: El título surge de unas clases de psicología donde aprendí el concepto del desarrollo infantil llamado permanencia del objeto. La idea de que un objeto o una persona sigue existiendo aunque no esté a la vista. Cuando un padre cubre su cara con las manos, su bebé no entiende que sigue ahí escondido detrás de esos dedos. Esto es algo que vamos entendiendo poco a poco al crecer, por eso el bebé ríe con una gran sonrisa cuando abres las manos. Siempre lo conecté con lo que significa mudarse tantas veces, pensar en los distintos lugares donde he vivido como si fueran inmutables, como si al irme los dejara exactamente igual. De niño especialmente, uno carga esa certeza casi mágica de que los lugares y las personas persisten aunque uno no esté ahí para verlos.
Espejo Goga, parte de Object Romantiek en CAM Galería
La razón principal del título, sin embargo, es que para esta exposición comencé a pintar en la casa de mi bisabuela. Mi esposa y yo nos mudamos ahí unos meses para trabajar en las obras. Los objetos de la permanencia del objeto se volvieron los que yo recordaba a medias de mi infancia: durmiendo en su estudio de pintura, sus espejos, sus sillas, sus cobijas. Pintarlos se sentía como una manera de hacerlos más permanentes en mi vida, aunque la permanencia del objeto no implica recordar exactamente cómo se ve algo, sino simplemente saber que sigue ahí. Me gusta eso como imagen: una referencia de una referencia de una referencia, como todas las pinturas.
La palabra romantiek está en flamenco como un chiste personal. Muchos términos psicológicos son de origen germánico, así que puse el concepto en el idioma germánico que más ha sido parte de mi vida, el de Amberes y el de mi suegra.
ODAC: Aunque tienes un estilo muy particular y reconocible, pienso que en cada una de tus exposiciones cambian las temáticas o motivos que exploras. ¿Qué te interesaba lograr con Object Romantiek? ¿Cómo fue el proceso de preparar esta exposición?
SEC: En cuanto a la motivación personal y los temas, esta exposición tiene mucho que ver con lo que mencioné antes: la casa, los objetos, mi esposa, el concepto de permanencia. Pero en términos puramente pictóricos, Object Romantiek fue un regreso al color como protagonista.

Auto Retrato (Pez en el agua) (2026), Santiago Evans Canales
La mayoría de las obras empezaron en el suelo con pinceles grandes, a veces incluso con una escoba, pintando sobre una tela muy húmeda de una manera que funciona de forma similar a la acuarela. La pintura fluye y se expande de manera orgánica y luego uno trabaja con eso. Construía una primera capa de campos de color, en algunas obras intervenía con graffiti literal, el azul en Te Toca es graffiti, y luego trabajaba los valores hasta sentirlos equilibrados. De ahí empezaba a extraer imágenes lentamente, formas que había estado conjurando en sesiones de dibujo con mi café de la mañana, mirando la alberca y el jardín de mi abuela en Cuernavaca.
Me interesaba construir dos imágenes simultáneas dentro de una misma pintura. Una que cuenta la historia, la tina, el espejo, Zoë, y otra que existe puramente como color, como objetos de luz y sombra que te atraen desde lejos y luego te van llevando lentamente por la obra. El azul de la alberca rodeada de miles de plantas funciona igual, un solo campo de color definido por la sombra uniforme de la vegetación, y luego las plantas de cerca, cada una un detalle, una marca, una ornamentación.
Pensar en lo que normalmente sería el trazo o el boceto preliminar como el paso final, y comenzar en cambio con el color y la luz como objetos, me llevó hacia la ornamentación y el detalle como la conclusión de la imagen. En la tina del cuadro rojo, en los patrones de una sábana, en el marco de un espejo, estos detalles se convierten en momentos de enfoque que se activan por la cantidad de color y contraste colocados a su alrededor. Las referencias visuales de los objetos de mi bisabuela, de una época entre los años 1880 y 1950 cuando la ornamentación era mucho más prevalente, funcionaban como marcos internos, ritmos de líneas orgánicas contrapuestos a campos de color más amplios y simples. Como ese azul rodeado de miles de plantas y árboles distintos, dos registros visuales completamente diferentes que coexisten, cada uno volviéndose más sí mismo junto al otro.
ODAC: La invitación a tu expo es muy divertida: animaste una de las pinturas que tienes expuestas. ¿Puedes contarme cómo surge esto de animar tu propio trabajo? ¿Es algo que haces constantemente o sólo para algunas piezas en específico?
SEC: Siempre he sido un gran fan de la animación y el cine. Mi papá trabaja en el mundo del cine y de adolescente lo acompañaba a los viejos laboratorios de Technicolor en Vancouver, que ya no existen. Tenían antiguos contratos con Disney y a veces en las paredes había dibujos y bocetos originales de las animaciones. Los amé desde niño cuando veía Fantasia.
Desde mi último año en la universidad he intentado hacer una para la mayoría de mis exposiciones. Es muy amateur, siendo honesto, y diez horas de trabajo para un par de segundos de animación es una proporción que te mantiene humilde, pero me divierto mucho haciéndolo. Es más un gusto personal que cualquier otra cosa. Me gustó la idea de que la invitación se sintiera como una pequeña presentación de película.

Hand Puppet (2026), Santiago Evans Canales
ODAC: Pensando en esto de hacer que otras disciplinas convivan con la pintura, en Object Romantiek expones una escultura. Me llamó la atención porque casi siempre he visto tu trabajo bidimensional, nunca como escultura. ¿Puedes hablarme sobre ella y contarme de dónde surge y por qué incorporarla a esta expo?
SEC: Todo empezó con mi amor por el estudio de Diego Rivera en San Ángel y los grandes judas que coleccionaba, muchos de ellos hechos por la increíble artista Carmen Caballero Sevilla. Siempre me ha atraído el arte popular, me conecta con la pintura naíf que tanto me gusta, y con los años he coleccionado máscaras de Michoacán y Guerrero. Muy pocos artesanos siguen haciendo estos judas de cartonería, pero tuve la suerte de encontrar al artista que hace las réplicas para el estudio y el museo Anáhuacalli, y desde entonces hemos construido una muy buena relación de trabajo.

Vista de Object Romantiek en CAM Galería
Las primeras dos piezas las diseñé y pinté para mi exposición en la casa de Juan O'Gorman, colocándolas en su jardín. Para Object Romantiek, la pieza más reciente era una forma que existe en el mundo de la misma manera que existiría en una de mis pinturas. Siempre me ha interesado la monumentalidad, y el contraste entre lo grande y lo pequeño dentro de una exposición, cómo hace que el espectador se mueva físicamente por el espacio de una manera distinta.
ODAC: Eres un artista que expone constantemente, no sólo en México sino también en Europa y en algunas ocasiones has expuesto en Asia. ¿Hay diferencias en el proceso de preparar una exposición para México y para otros países? Me refiero a nivel de logística pero también en un plano personal o emotivo.
SEC: La mayor diferencia está en las personas a mi alrededor. Mi tiempo en Bélgica me dio amistades fuertes y mentorías donde la conversación era casi exclusivamente sobre pintura, a veces demasiado, pero esa crítica y discusión constante me daban un cierto ritmo mientras trabajaba. Con mis mentores y otros pintores con los que he construido relaciones, se siente más como resolver problemas, un intercambio que es genuinamente divertido. Aquí me he sentido considerablemente más aislado en ese sentido, lo que significa que me convierto en mi propio crítico más severo.
En México también tengo a mi familia, lo cual es maravilloso, y están entre mis mayores seguidores, como viste con mi abuela. Pero prefiero no escuchar sus opiniones sobre el trabajo en sí.
A nivel logístico las cosas se complican. Me encanta trabajar en gran formato, telas y papel monumentales, y esos materiales han sido más difíciles de encontrar aquí, tienden a ser más caros y desafortunadamente no siempre de la misma calidad, aunque eso está mejorando mucho. Y el envío de obras es una pesadilla. Prefiero mil veces viajar directamente al lugar donde va a ser la exposición y trabajar ahí un mes o dos, que tener pinturas atoradas en aduanas durante meses, que es exactamente lo que pasó con mi última exposición en Hong Kong.

Empalagada de obras (2026), Santiago Evans Canales
ODAC: ¿Cómo dirías que ha evolucionado tu trabajo en los últimos 5 años?
SEC: Es una pregunta difícil porque el punto para mí es que siga evolucionando. Creo que mi trabajo era más directo hace cinco años, intentando representar algo legible y armonioso. Ha ido hacia un lugar donde las imágenes se sienten más como un chiste interno que como una historia que estoy contando, y la manera en que están pintadas tiene cada vez más que ver con encontrar relaciones y dificultades que me impongo en el estudio y que luego trabajo para resolver.
Experimentar con distintos materiales también ha cambiado las cosas considerablemente. Trato de trabajar con lo que sea que esté usando, lápiz, pintura, tinta, de la manera que mejor le convenga a ese material, en lugar de forzarlo a encajar en un lenguaje pictórico que desarrollé con otra cosa. Cada material tiene su propia lógica y trato de seguirla.

The Hibiscus & The Lotus, parte de Object Romantiek en CAM Galería
ODAC: Tu abuela nos contaba del marco en una de tus pinturas, que era de tu bisabuela, o de un retrato que hiciste de tu perrito. ¿Qué otros detalles no tan evidentes podemos encontrar en Object Romantiek?
El lunar en la frente de mi esposa, en The Hibiscus and the Lotus. Una flor seca que me regaló como disculpa, en Émpalagada de Obras. Las tinas, que son mi pasatiempo favorito heredado de mi papá, y de Winston Churchill, que además de ser el nombre de mi perrito, era famoso por escribir desde la tina. Y mi versión de Hobbes, del comic strip de Calvin y Hobbes, en Espejo Goga.
1 comentario
Excelente entrevista y como artista, maravilloso