Un artista tiene que trabajar como un museo: Entrevista con Atardecer Dusk

Un artista tiene que trabajar como un museo: Entrevista con Atardecer Dusk

Si vives en la Ciudad de México, es muy probable que conozcas el trabajo de Yair Hernández, aunque quizá no lo sepas.

Mejor conocido como Atardecer Dusk, Hernández es un artista que se dedica al graffiti, a la serigrafía y, además, a diseñar ropa. Si has visto un sol triste graffiteado sobre un muro de la Ciudad, has visto el trabajo de Yair. 

En esta entrevista, platicamos con él sobre su pasión por la serigrafía, los cambios que ha observado en el mundo del graffiti desde que comenzó a hacerlo en 2005 y por qué es importante que un artista funcione un poco como un museo. 

ODAC: Haces graffiti, ropa, eres artista y también fundador de un taller de serigrafía. ¿Con cuál de todas estas disciplinas iniciaste en el arte? ¿Cómo llegaste de una a otra?

Atardecer Dusk: Mi nombre es Yair Hernández, tengo 38 años y soy de la Ciudad de México, antes DF.

Inicié en la práctica del graffiti en el año 2005, acostumbraba también organizar exposiciones con un grupo de amigos y buscábamos espacios donde mostrábamos otras inquietudes pictóricas más allá del graffiti. Después, tuve conocimiento de que existía una escuela de arte (La Esmeralda) y quise entrar para  cubrir mis propias limitantes en la disciplina de la pintura y académicas. A la mitad de la carrera fundé El Día de la Impresión, que es mi proyecto de serigrafía.

La serigrafía siempre ha sido cercana a un ejercicio que también sucede en las calles, que es la creación de una identidad, en mi caso a través de la creación de gorras, playeras etc…


Graffiti de Atardecer Dusk

ODAC: Encuentro en tu pintura de caballete formas que me remiten a tus pintas en graffiti, en especial las líneas y la tipografía. ¿Qué te interesa explorar en la pintura y qué en el graffiti? ¿Buscas lograr cosas distintas o hay un interés en común?

AD: En este punto de mi carrera busco que cada vez sea más cercano mi trabajo de interior con mi trabajo de exterior. Veo a los muros y lo que pinto en el graffiti como parte de mi producción artística, y aunque no quiero mezclar una cosa con la otra, sí quiero que cuando veas una pintura mía veas lo mismo que cuando ves un muro en la calle.

Mi búsqueda es cada vez es más cercana a lo que yo pueda trabajar con el color como abstracción de la luz. La pintura de interior me sirve como ejercicio de reconocimiento de mis elementos visuales, y posteriormente los utilizo en los muros, ya sea legales o ilegales.

Es distinto a lo tradicional en el mundo del graffiti y también a lo que estamos acostumbrados a ver desde lo institucional en el mural.

Contemplación #16724, 2025

ODAC: No sé mucho de graffiti pero me da la impresión de que hay una tendencia o inclinación hacia el anonimato. Tú mismo utilizas el nombre de Atardecer Dusk. Pero me llama la atención que en tus redes llevas un registro de tus pintas, incluso indicando el lugar en el que las hiciste. ¿Podrías hablarme de esto? ¿Por qué te es importante guardar esa información? ¿Registras todas tus pintas o sólo algunas?

AD: Si bien yo me llamo Yair, cuando empecé a pintar me dijeron que no podía poner mi nombre porque mis vecinos u otra gente podían enterarse que había sido yo el que les había pintado. Por eso me puse el nombre de Atardecer Dusk, un pleonasmo.

Con el paso del tiempo, así como también le sucede a un artista que utiliza su nombre real, construyes una identidad sobre quién decides ser como personaje. 

El registro fotográfico es parte importante del graffiti. Cuando yo inicié no había celulares ni internet, lo único que había era la cámara con rollo, entonces yo me juntaba con mis amigos para mostrarnos nuestros álbumes. Ahora puedes usar las redes sociales como una especie de carpeta de trabajo.

El elemento del anonimato antes era una regla del graffiti. Hoy en día se ha convertido en una convención estética en el medio: no muestras tu cara pero aspiras a aparecer en todos lados.

Graffiti de Atardecer Dusk

ODAC: Recientemente incursionaste en el ámbito de la ropa: hiciste el vestuario para un ballet y tienes tu propia marca, Urdimbre y trama. ¿Cómo concibes la relación entre arte y vestimenta? También me gustaría saber: ¿trabajas desde el patronaje y la confección de las prendas? ¿O es más una cuestión de diseño e intervención?

AD: Yo creo que la ropa tiene elementos escultóricos. También creamos identidad a partir de cómo nos vestimos: la ropa es una de las pocas cosas de nuestro aspecto físico que podemos elegir. 

También representa una posibilidad de circular en la calle, algo que hacen muy bien las marcas. Como artista que le gusta la ropa, yo quiero que mi gráfica y mis diseños terminen en el espacio público. Me gusta porque a diferencia de las obras de interior, esta gráfica tiene la posibilidad de desplazarse desde el clóset a cualquier parte del mundo, o a espacios donde mi gráfica no entraría normalmente, como lo que hice con el vestuario de El Cisne Negro en el Castillo de Chapultepec.

Mi primer acercamiento a la ropa fue a través de la intervención, de transformar por ejemplo un pantalón en una chamarra, o un vestido en una bolsa. Gracias al proyecto de serigrafía y a los artistas y diseñadores de moda que circulan por él, puedo trabajar de la mano con dos costureras del Estado de México, Mónica y Jazmín, que se avientan a llevar mis ideas a la realidad.

ODAC: No sólo haces pintura sino que también has hecho pines, paliacates, prints, y más obra de menor tamaño e, imagino, menor coste de producción que una pintura o un mural. Me llama la atención porque muchxs artistas ven este tipo de prácticas con malos ojos. ¿Cómo balanceas ambos tipos de producción? ¿Los ves como parte de un mismo cuerpo de trabajo o para ti funcionan como cosas distintas?

AD: Un artista tiene que trabajar como un museo.

Tienes un cuerpo de obra que quieres exhibir y que puede volverse costoso para cierto público. Pero ese público también desea tener algo tuyo: en su visita no se quiere ir con las manos vacías. Por eso creo todas estas variantes de mi producción, porque hay quien te puede comprar una obra y quien, aunque no pueda comprar la obra, se quiere llevar un souvenir tuyo.

Es algo que le he planteado a muchos artistas como una alternativa para mantenerse en circulación si no hay un flujo constante de compra en la producción principal. Finalmente estos soportes también te brindan otras oportunidades creativas.

Aunque en realidad no siempre este tipo de producciones en serie son más baratas que producir una obra.


Quisiese, 2026

ODAC: Tengo la idea, quizá errónea, de que el graffitero trabaja en solitario. ¿Qué tan cierto es esto en tu caso? Pregunto porque también fundaste un taller de serigrafía, donde además de talleres organizas actividades culturales. ¿Podrías hablarme del papel de lo comunitario en tu trabajo?  

AD: El día de la impresión es un proyecto que utiliza la serigrafía como un pretexto para hacer comunidad. Si bien se mantiene como un taller de producción por encargo, funciona más como un laboratorio y un punto de encuentro de distintos intereses conectados al arte. Desde sus inicios fue creado desde los valores que tiene el graffiti, como el acompañamiento, el respeto, el “hazlo tú mismo”, el aprendizaje oral y el de contar con los amigos si necesitas ayuda.

El graffiti no es una actividad en solitario, requiere planeación, estructura y sobre todo confianza en el otro, y son estos aprendizajes los que llevamos al proyecto de serigrafía. Por lo general los talleres de gráfica están más enfocados en la producción que en ofrecer un espacio para la dispersión y la creatividad. Nosotros generamos jornadas de impresión para que la gente elija llevarse un diseño de los que le compartimos, ir a pasar un buen rato y conocer un poco del proceso de la serigrafía, del que no hay un conocimiento muy amplio. Para mí, El día de la impresión tiene la idea de la comunidad como eje principal.


El día de la impresión, proyecto comunitario de impresión en
serigrafía 

ODAC: Finalmente, quería preguntarte por tu educación: estudiaste en La Esmeralda. ¿Qué tanto impactó en tu carrera tener una educación artística? ¿Consideras que fue importante o relevante para ti a nivel profesional? 

AD: El haber estudiado arte en La Esmeralda me abrió un mundo de posibilidades creativas que no hubiera podido alcanzar de manera autodidacta, también me dio el conocimiento de dónde me estoy posicionando dentro del circuito artístico.

Mi trabajo abarca muchas disciplinas y prácticas, pero mi formación me dio el conocimiento para encaminarlas hacia una misma idea desde el trabajo en conjunto.


Sad Sun Old, 2026


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