Vivir del arte (o intentarlo): ¿a qué se dedican l@s egresad@s de Artes Visuales en México?

Vivir del arte (o intentarlo): ¿a qué se dedican l@s egresad@s de Artes Visuales en México?

Por Julieta Delgado

 

Durante el mes de julio de 2025, llevamos a cabo una encuesta titulada Vivir del arte: ¿a qué se dedican l@s egresad@s de Artes Visuales en México?, con el objetivo de mapear las principales oportunidades de trabajo para egresadas y egresados de Artes en el país. 

La encuesta se llevó a cabo por medio de un formulario de Google que fue a su vez distribuido en redes sociales, en específico a través de las cuentas de Instagram y Facebook de Obras de Arte Comentadas. 

El universo total de encuestadxs fue de 606 personas, de las cuales un 71% fueron mujeres y un 22% hombres. El resto prefirió no revelar dicha información o se identifica como persona no binaria. 

Las personas encuestadas se encontraban entre los 20 y los 35 años, con una mayoría ubicándose entre los 26 y los 30 años (40%). 

Nuestro principal interés era recopilar información de primera mano para responder a la pregunta: ¿una licenciatura en Artes realmente facilita la inserción en el campo laboral relacionado?

Más allá de confirmar o negar esta afirmación, buscamos identificar las principales carencias y oportunidades de la educación artística en México. Además, nos interesa indagar en las complejidades que caracterizan la relación entre el aprendizaje superior y la experiencia real práctica en el campo de las artes. 

A raíz del análisis realizado, reconocemos lo siguiente:

La principal preocupación de la encuesta, aquella relacionada con la inserción laboral, encontró un resultado relativamente positivo: solamente 13% de lxs encuestadxs han abandonado el arte por completo. Es decir que un 87% de ellxs sí han logrado trabajar en algo relacionado con su educación artística.

De ese 13% de personas que no se dedica a nada relacionado con el arte, hay un 87% que desea volver al campo en el futuro. Ellxs citan la falta de oportunidades laborales y la precariedad dentro del medio como las razones de su abandono del campo. 

Quienes abandonaron la profesión artística terminaron en empleos low skill: me refiero a trabajos que no requieren de una educación formal o especializada, entre ellos el servicio al cliente, la venta minorista y otro tipo de emprendimientos alejados del rubro artístico. De estos empleos sorprende la diversidad: repartidores de pizzas, manicuristas, masajistas, agentes de viajes, gerentes de restaurantes, entre otros. 

Hay también muchas personas cuyos trabajos actuales se agrupan dentro de una misma categoría que engloba el diseño gráfico, el marketing digital y las redes sociales. Quizá hoy en día todo eso significa lo mismo.

Las personas que decidieron abandonar el campo del arte denuncian una insuficiencia de estructuras e instituciones que puedan absorber a absolutamente todxs lxs egresadxs en Artes, además de una formación que no está orientada a la realidad laboral.

Es interesante que pocas personas mencionan su educación como definitivamente ineficiente, aunque entre las deficiencias se mencionan planes de estudio y docentes desactualizados. 

Lo que estas personas señalan como una necesidad dentro de la educación artística es la implementación de alternativas viables a una carrera enfocada a la producción personal. Es decir, reconocen que sus respectivas escuelas no lxs prepararon para desempeñar un papel diferente al de el o la artista que vive de la venta de su obra.  

La mayoría citan requerir una educación financiera aterrizada a la profesionalización de las artes: buscan aprender cómo cobrar adecuadamente por su trabajo, bases para la autopromoción y formas de sustentar económicamente una carrera artística. (Algo similar ocurre en otras partes del mundo, donde surgen iniciativas que buscan promover el “alfabetismo financiero” entre artistas, lo que indica que no es una necesidad aislada en México, sino un síntoma internacional).

Por otro lado, quienes sí ejercen dentro del campo del arte lo hacen balanceando múltiples empleos, además de que una gran mayoría trabaja en el ámbito público al mismo tiempo que se dedica al freelanceo: complementan un salario base con comisiones o proyectos privados temporales.

Sus 3 principales actividades giran en torno a la producción y venta de obra, la docencia y la gestión cultural. Quienes eligen la ruta del emprendimiento buscan capitalizar habilidades relacionadas con su propia práctica: hay quienes tienen negocios de impresión 3d, venden merch en bazares o en otros entornos autogestivos, se dedican a la postproducción en fotografía y video, la fotografía de producto, o a la creación de dispositivos de exhibición como marcos y bastidores para otras personas. 

El 80% de nuestrxs encuestadxs cuentan únicamente con educación superior, mientras que el resto ha realizado estudios de posgrado tanto en México como en el extranjero.

También quienes sí ejercen citan deficiencias en la educación que muchas veces han logrado –o se han visto obligadxs a– complementar por fuera. Sus quejas giran en torno a los mismos temas a los que se refieren quienes no ejercen: docentes que no conocen el campo profesional a fondo y una falta de herramientas para lograr financiar y administrar una carrera independiente.

A diferencia de quienes no ejercen dentro del campo de las artes, hacen énfasis en haber recibido una una educación que se preocupa por la enseñanza de la técnica (saber pintar, esculpir, etc.) pero no para saber qué hacer con ello. 

A grandes rasgos, concluimos que los resultados de la encuesta reflejan una inquietud por lograr vivir de la producción de obra –que no está mal– pero pocas respuestas mencionan la voluntad de querer insertarse en otros roles fuera de la producción. Es decir, aunque desde las respuestas se reconoce la existencia de otras alternativas, se continúa enmarcando la venta y la producción de obra como la única salida laboral para quienes estudiaron artes. 

Además de ello, existe un interés generalizado por entablar relaciones con instituciones y otros agentes del campo del arte. Creemos que esto, aunado al punto anterior, confirma que sí existe una consciencia de la diversidad profesional que ofrece el campo del arte. Lo que no existe aún es el conocimiento necesario para saber navegarlo. 

Resalta además que tanto quienes sí ejercen dentro del campo del arte como quienes no lo hacen, coinciden en la necesidad de implementar nociones básicas de educación financiera especializada en las artes. 

Finalmente, reconocemos un interés en el aprovechamiento de las redes sociales como catalizadoras o herramientas de autopromoción. Esto, junto con la apuesta de nuestrxs encuestadxs por el emprendedurismo en sus diversas manifestaciones, confirma una decepción ante las instituciones culturales tanto educativas como expositivas.

 

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