Zara

Zara

El otro día me encontré a una artista muy política comprando ropa en Zara.

Creo que le dio pena que la viera. Lo entiendo.

Que te encuentren en Zara siendo artista debe ser como que encuentren a una chef comiendo un Gansito.

Porque una cosa es participar del capitalismo.

Eso ya lo resolvimos.

Lo verdaderamente humillante es que te guste una blusa que también tienen otras 87,000 cabronas.

En el arte todas somos singulares.

Tenemos prácticas.

Investigaciones.

Universos estéticos.

Una relación muy particular con el cuerpo, el territorio y los materiales.

Y luego:

talla M, por favor.

Por supuesto, no la juzgué.

Estaba ocupada buscando la misma blusa.

Yo también conozco el oso de que te vean comprando en Zara.

Hay un momento en tu carrera en el que sientes que tu guardarropa ya debería haberse enterado de a qué te dedicas.

Un pantalón de una diseñadora japonesa que sólo produce siete al año.

Un vestido de alguien que conociste en una residencia en Bélgica.

Una bolsa sin logo que cuesta lo mismo que un Tsuru.

Algo que diga:

esta mujer va a lugares y sabe cosas.

Pero el gusto es una cosa misteriosa.

Y ahí estás.

En las rebajas de Zara.

Con la artista política.

Regresar al blog

Deja un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.