Extraño cuando "eso no era arte"
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Extraño “mi hija de cinco años podría haber hecho eso”.
Nunca pensé que llegaría el día en que sentiría nostalgia por las críticas más elementales al arte contemporáneo: “Eso no es arte”, “eso lo puede hacer cualquiera”, “si necesita explicación, no es arte”, “mi hija de cinco años podría haber hecho eso”, ¡qué tiempos aquellos!
Hace unos días publicamos un reel sobre Richard Prince y alguien comentó: “Muy de blancos alabar a alguien que roba las imágenes de los demás, el ‘arte’ de robar”. Y pensé: no ma, hemos llegado aún más lejos.
“La apropiación no es arte, es robo” remite a una concepción estrecha de autoría, originalidad y habilidad artística.
Una obra debería haber sido hecha a mano por su autora, no parecerse a ninguna otra y demostrar alguna clase de virtuosismo.
Richard Prince toma una fotografía que ya existe, la vuelve a fotografiar y la presenta como suya. Desde aquellas premisas, la indignación se escribe sola. No estoy de acuerdo, evidentemente. Pero al menos podemos discutir qué cuenta como creación artística y por qué.
“Muy de blancos alabar a alguien que roba imágenes” es bastante más desconcertante. Aquí la discusión ya va más allá. Que te interese la apropiación empieza a decir algo sobre ti. Tu gusto se vuelve evidencia de privilegio, de insensibilidad, de una manera 'blanca' de relacionarte con lo ajeno y hasta de que no te lavas las manos después de ir al baño. Está cañón cómo puedes introducir una categoría de análisis perfectamente válida, como la raza, y conseguir que el análisis sea más p*ndejo.
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Te convertiste en un perfil cientifico, 1995 - 6
Carrie Mae Weems
La artista refotografió imágenes etnográficas y racistas del siglo XIX.
Una categoría de análisis debería obligarnos a pensar con mayor profundidad, no permitirnos dar por explicado algo con solo ponerle una etiqueta. Aquí ocurre algo mucho más económico. Supongo —porque jamás lo explican y una tiene que inferirlo— que el razonamiento es algo así: apropiarse es tomar algo ajeno; tomar lo ajeno recuerda al colonialismo; colonialismo recuerda a blancas. Fin.
La idea de que apropiarse de imágenes es “muy de blancas” pasa por alto cómo han usado esta estrategia artistas racializadas. Han trabajado con fotografías encontradas, publicidad, archivos e imágenes producidas por otras personas. Hank Willis Thomas puede tomar prácticamente intactas fotografías publicitarias preexistentes. Carrie Mae Weems ha vuelto sobre fotografías del siglo XIX que ella evidentemente no produjo. La apropiación no es “blanca” porque Richard Prince la practica.

Algo en lo que creer, 1984 - 2007
Hank Willis Thomas
Fotografia publicitaria a la que el artista le retiró logotipos y eslóganes.
Lo peor de este tipo de frases es que parecen venir de una reflexión mucho más elaborada. “Mi hija de cinco años podría hacerlo” no presume demasiada profundidad. “Muy de blancas”, en cambio, viene con todo el peso de las discusiones sobre racismo y colonialismo. Ese peso puede servir para imponerse sin explicar nada. La neta, es sacarse la v*rga teórica y ponerla sobre la mesa: “Yo ya dije que esto está mal por un motivo político. No hay nada más que discutir y si te opones ¡eres parte del problema!".
Por eso es más insoportable. La vieja crítica al arte contemporáneo te decía que estabas equivocada sobre una obra. Esta quiere decirte qué clase de persona eres.
Nunca creí decir esto pero extraño a la niña de cinco años, ojalá siga haciendo arte.